Cuando visito una ciudad siempre me enfoco en tres lugares en particular: los sitios que parecen resaltados en los mapas, sus iglesias y su casco central o el centro como decimos en mi ciudad. Este último me gusta visitarlo ya que representan los mercados populares por donde transita un gran número de ciudadanos en búsqueda de buenos precios o por la búsqueda de conexiones con otros transportes.
Zona de Recoleta ubicada en el casco central
Santiago de Chile no fue la excepción, allí me adentre en esta zona en varias oportunidades para aprender de sus costumbres y el convivir con el diario de la gente.
Para llegar a la parte central lo hice siguiendo la vía de la Recoleta, lugar con un ambiente diferente de grandes avenidas, decoradas con palmeras.
Es importante mencionar que en la actualidad Chile es un lugar de mucho atractivo para el inmigrante Latinoamericano, por lo que es frecuente ver una gran cantidad de venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos y haitianos transitando por sus calles.
En estas caminatas visualice como a lo largo de sus avenidas predomina la economía informal, con una presencia bastante alta de inmigrantes sobre todo de la comunidad haitiana.
Acá en la foto aparezco aprovechando el momento y la oportunidad para comprar algunos regalitos jajaja
Luego al adentrarme a la parte comercial llamada Patronato, se observan numerosas tiendas muy concurrida por la ciudadanía ya que ofrecen bajos precios y variedad. Ya esta zona es completamente diferente a Santiago Centro, no predomina ningún tipo de arquitectura ni de edificios, igual fue de mi agrado, prevalecen los comercios mayoristas, muchos de ellos administrados por coreanos y peruanos…. bueno de los que visité.
Como me apasiona las cosas naturales, no deje de visitar un mercado de alimentos llamado La Vega, ubicado en todo el corazón de Santiago en la calle Davila Baeza 700 Recoleta. Se puede llegar en autobús, caminando o utilizando la linea del metro, Estación Patronato.
Como dice el título de este post “Otro tipo de placer”, para mí, es un verdadero paraíso el tener contacto con alimentos cuya frescura, olor y color son un deleite para mis ojos y regocijo para mi alma ya que siento una paz interior, aunque estaba rodeada de gente.
Algunos de estos alimentos son traídos en camionetas o camiones directamente de los campos por lo que los venden al mayor o al detal. La seguridad siempre estuvo presente.
La Vega, es un mercado muy concurrido ya que ofrece a la población una gran variedad de vegetales, alimentos que proporcionan cantidades considerables de vitaminas minerales y fibras necesarias para el buen desarrollo del individuo.
Una gran diversidad en charcutería, carnes de res, porcina y avícola que actúan como fuentes de proteínas para ayudar a la construcción de tejidos en el organismo. Además, se puede encontrar pescados y mariscos que aparte del alto nivel proteico, proporcionan omega 3, vitamina D , B12, entre otras.
Así como también, semillas y granos que proporcionan proteínas, fibras y vitaminas que ayudan a la flora intestinal. Por otro lado, las especies utilizados en la cocina para afinar los sabores de la comida dando así ese toque personal.
Y no podían faltar las frutas frescas altas en vitaminas y minerales cuyo contenido de nutrientes varia de acuerdo al tipo de frutas, por lo que se recomienda consumir varias de ellas en la dieta diaria.
Fíjense que no exagero, que son tan tentativas que parecen tocadas por rayos de luces para vestir su belleza. Que deleite…. jajajaja
Y cualquier otra cosa necesaria para cocinar con unos precios super económicos, y su variedad indescriptible.
Parecía una niña en una juguetería, lo quería comprar todo, por eso no me importaba casi atravesar la ciudad caminando para llegar a su encuentro, por lo que me di el lujo de visitarla una vez por semana mientras estuve en esta ciudad.