Hola amigos de Steemit, infinitos mundos y posibilidades caben en el alma de quién deja que la creatividad sea su dueña, aquí vamos en esta gran comunidad compartiendo lo creado, lo vivido, lo soñado. Hoy traigo para ustedes la serie de cortos “El confesionario”, una historia hilada en muchas historias (Apta para mayores de 16), donde mi mente se ha explayado en plasmar en palabras lo que he imaginado...espero las disfruten.
Para que puedas seguir la historia te invito a leer:
Gracias por acompañarme en este recorrido por las emociones humanas, por ser parte de esta historia y sus intensas aventuras, todo tiene sentido para un escritor sólo porque existen sus lectores. Espero hayan disfrutado y entendido el trasfondo de la historia.
Un abrazo y por aquí les dejo…
El confesionario: Capitulo final.
“Si miras al cielo, allí están escritos todos tus pecados, tal vez se desdibujen en las nubes, pero ninguno ha sido pasado por alto, lo único que debes saber es que si los disfrutaste jamás serán borrados de tu corazón.” Z.M.C.S
Estimado Ramón Antonio, entrañable amigo, sé que estarás a esta hora leyendo estas líneas que he dejado para ti, quiero que sepas que lo hago más que por liberarme de mis culpas, para no dejarte en la angustia de lo que no podía ser descubierto de otro modo.
Imagino que la calle de la comisaría hoy está revuelta, llena de personas que te piden explicación ante lo que no comprendes, por esto quiero que leas con detalle mi confesión, esa que le devolverá la paz a Santa Clara, ya que conmigo se terminan de ir todos los pecados que nos hundían.
¿Recuerdas la tarde de Abril hace 15 años cuando nos invadió la más profunda de las tristezas?, pues esa tarde, yo había vivido por última vez lo que más llenaba mi alma; ella, mi Luisa, había estado entre mis brazos como cada domingo luego de la misa vespertina, pero no, no la juzgues tan rápido, hasta ese día ella nunca estuvo realmente conmigo, para ella siempre fui otro, ese que ella amaba, así que ese día por razones del destino, y porque su curiosidad pudo más que su entrega, ella decidió desvendarse los ojos, así que fue en ese justo momento que descubrió la verdad, no era el hijo de Ana María, Alberto, a quien se había entregado cada domingo por más de 20 años, no… ¡era a mí!; y allí estábamos los tres; él, esperando en la puerta como siempre a que yo la amara en la clandestinidad usando su identidad, para luego llevarla a su casa y hacerle sentir la parte verdadera de aquella mentira.
Fue entonces que viéndome descubierto, traté de explicarle, pero la expresión de su rostro denotaba más que confusión, un sentimiento de asco y repudio al darse cuenta de lo que hasta entonces había ocurrido. Mi alma no soportó tanto, y tratando de hacerla callar (pues comenzó a gritar con locura), la golpeé tan fuerte que cayó al suelo y el impacto de su cabeza contra una de las esquinas de mi cama hizo que muriese en el acto; Alberto estaba allí, mirándome, y no podía dejar que la única persona que conocía mi secreto siguiera vivo, así que con la daga que siempre tenía bajo mi cama lo acuchillé varias veces, mi cuerpo sentía que estaba de alguna manera matando a esa persona que nunca me permitió llegar a mi Luisa de forma libre. No fue hasta la madrugada que con la carretilla de la iglesia llevé los cuerpos hasta el acantilado, ese desde donde cada tarde me hacía ver a Santa Clara de un modo distinto.
Lancé los cuerpos, y vi una luz en la casa de la colina, era ella, la Sra. María, ¿y si me había visto?;nunca lo supe realmente, solo sé que en la misa siguiente, coloqué veneno en la ostia que debía darle para que muriese al salir de la iglesia.
Recuerdo el dolor ese día, todos preguntándose cómo habían muerto esos seres que encontraron a orillas de la playa, y yo te sugerí que en alguna confesión ellos me habían hablado de su amor, que tal vez por la carga de sus culpas habrían decidido quitarse la vida juntos, y me creíste.
Nadie más que yo podía sufrir el máximo dolor por la muerte de aquellos seres, pero entenderás que no podía desvelar los secretos de mis pecados, esos que superaron a mi alma y los votos hechos a la iglesia muchos años atrás.
Ahora, Ramón Antonio, cuando lleven ante tus ojos el cuerpo de este viejo pecador, humano en todos los sentidos, que trató de amar a Dios de una forma errada, escondiendo su humanidad tras una sotana, haciéndose vulnerable ante los instintos, cuando mi cuerpo muerto esté ante ti, no me juzgues, porque todos tenemos pecados que nos han hecho débiles y transgresores de esas normas impuestas por una sociedad que ha buscado tener poder sobre las masas, prohibiéndoles la expresión natural de su ser.
Si decides revelar lo que hoy dejo escrito aquí, estás en todo tu derecho, todo el pueblo de Santa Clara lo está, deja que hagan con mi cuerpo muerto e inerte lo que les plazca, que lo desoyen, lo quemen, o lo dejen para comida de carroñeros, pues es lo menos que podría hacer para expiar los pecados cometidos, aunque si te soy sincero, no me arrepiento de haberlos cometido, por lo menos no el hecho de haberla amado como la amé.
Por estas razones, hoy a mis 83 años he decidido quitarme la vida, pues tanto peso en el alma no puede sostenerse más.
Que entiendan los habitantes de Santa Clara, que su pueblo no es culpable, que son culpables los sistemas, las normas arcaicas, los moralistas que entregan leyes para colonizar conciencias, los que se olvidan que algo tan natural como el sexo y el amor no puede ser contenido por sotanas, ni instituciones, ni fallos legales, que los seres humanos más temprano que tarde entenderemos que somos libres para expresar nuestra naturaleza, y que los juicios no serán necesarios cuando la expresión del amor sea natural, mientras, seguirán existiendo los transgresores, los pecadores y los infieles, no a los demás , sino a ellos mismos. ATTE. EL PADRE ANDRÊS.
Nota de la autora:
Realizar esta serie de alguna manera ha sido liberador para mi, pues he podido plasmar muchas vivencias, creencias y hasta algunas historias que me fueron confesadas, la intención total es hacer un llamado de atención ante ese hecho social de ver el sexo como tabú, que la expresión sexual del ser humano desde siempre ha sido manejada y le han impuesto normas a conveniencia de los que tienen el turno en el gobierno de las creencias del mundo.
Aún cuando hoy se respetan en muchos países las diversas tendencias, el derecho a ejercer tu sexualidad de forma libre, aún cuando hay leyes que apoyan que el ser humano es eso, Un SER, sin etiquetas, con derecho a vivir todas sus experiencias de la forma que mejor le parezca, siguen existiendo instituciones, religiones y hasta grupos sociales que siguen haciendo de la expresión sexual del ser humano un hecho “pecador”, por decirlo de algún modo.
Me considero felizmente heterosexual, y amo la capacidad de manifestar mi sexualidad de esta forma, sin embargo, estudiando la respuesta de mis lectores ante cada capítulo, pude notar que a estas alturas la homosexualidad masculina es más aceptada que la femenina(el machismo es difícil de superar), ya que hubo comentarios de defensa y aceptación donde la primera se presentó, pero en el único capitulo donde presenté el lesbianismo, nadie hizo comentarios al respecto, eso hace notar que aún causa cierto estupor social esta forma de diversidad sexual.
¿Por qué escoger a un cura?, pues porque tengo experiencias cercanas, con personas conocidas donde religiosos se han visto en la situación de vivir amores y emprender una lucha entre sus sentimientos y su deber a la religión, cuando ambos podrían ir perfectamente de la mano( teniendo claro que respeto a aquellos que deciden ser célibes por convicción).
Y al final, una pequeña gran critica a la sociedad que a gritos juzga la conducta sexual de muchos, pero que en silencio tras las paredes de sus casas, cada quien muchas veces comete esos “pecados” por los que lapidarían a otros”. Y parafraseo lo que dijo el padre Andrés en mi historia…
“Que entiendan los habitantes del mundo, que los pueblos, ni ellos son culpables, que son culpables los sistemas, las normas arcaicas, los moralistas que entregan leyes para colonizar conciencias, los que se olvidan que algo tan natural como el sexo y el amor no puede ser contenido por sotanas, ni instituciones, ni fallos legales, que los seres humanos más temprano que tarde entenderemos que somos libres para expresar nuestra verdadera naturaleza, y que los juicios no serán necesarios cuando la expresión del amor sea natural, mientras, seguiremos existiendo los transgresores, los pecadores y los infieles, no a los demás, sino a nosotros mismos.”