Su cara manchada de azul,
lo eterno del cielo en su piel.
Su mente manchada de negro,
vació de olvido incesante.
Sus manos manchadas de vida,
caricias de acuarela en sus lienzos.
Sus obras manchadas de hermoso
que ni ella misma recuerda,
y que en su cordura fulmínea
pincelan sonrisas en su rostro.
Su tiempo manchado de éter
y su vida manchada de olvido,
manchas de colores fogosos
en pinturas que ornan la vida,
y aunque manche el hoy su memoria
agradezco sus ojos de artista
por brindarle color a los días.