Era un día como cualquier otro, había recién despertado y observé a mi alrededor. Y como siempre, desde hacía muchos años atrás le dí los buenos días a ese enjambre de esferas de plasma que perpetuamente me acompañan sin falta a esa hora, cada día, cuando recién ingreso a la dimensión de los vivos nuevamente.
Pero ésta vez noté algo extraño. De alguna manera inexplicable notaba y percibía como si existiese algún cambio en el volumen y tamaño en el enjambre. Algo parecía no estar bien. En realidad era una sensación un poco rara, como si faltase alguna pieza que me permitía ver a través del enjambre en una forma que nunca antes había podido hacerlo. Traté de contar las esferas rapidamente, como en un espasmo, mientras revoloteaban, fluian y flotaban por toda la habitación como siempre lo hacían. Todas ellas en una muy ordenada y organizada formación como la de los cardúmenes de peces o la de las bandadas de aves migratorias que en gigantescas nubes se desplazan, giran, cambian de dirección y sentido y se mueven entre ellas sin nunca colisionar y tropezarse. Pero nada, todo fue en vano. Al ritmo al cual se movían era imposible contarlas con precisión sin caer en el error de contar de nuevo a la misma y así obtener resultados poco confiables en cuanto a su número o cantidad. Así que renuncié, renuncié a ejercer tal ejercicio de cálculo matemático en tal estado de atolondramiento en el cual nuestra consciencia aún no ha despertado del todo pese a que nuestro cuerpo ya se encuentra en movimiento.
Así que, me dirigí al baño como de costumbre a lavarme la cara y a quitarme las lagañas que como ya tengo bien sabido, es siempre la causa de mi visión borrosa luego de una habitual sesión en los brazos de Morfeo haya sido ésta reparadora o no. Mientras lo hacía, repasaba cuidadosamente en mi mente la imagen captada en mi memoria como un screenshot del instante en el que percibí que pude ver algo a través del enjambre. Fue justo en ese momento, en el que frotaba mis ojos suavemente, que noté algo específico. Ya un poco más espabilao del habitual y obvio sopor con el que despertamos cada cual y ya con la mente más clara y despejada, caí en cuenta conscientemente de un gran detalle.
Recordé que el objeto que logré ver a través del enjambre fue concretamente una antigua lámpara que reposaba en una esquina en lo alto del escaparate, una de esas de adorno muy comunes en los años 70 tipo jaula de faraday que cuando las enchufas emite unos rayos de luces en el interior de una esfera de cristal y que cuando acercas y mueves tus manos alrededor de ella observas como los rayos siguen tus movimientos como para tratar de alcanzarte con una de las puntas de sus rayos. Uhmm qué curioso, pensé, esa lámpara ha estado allí durante años desde que se estropeó su mecanismo y ya no encendió más. Pero sin embargo, nunca la boté ni me deshice de ella con la intención de arreglarla en algún momento y hacerla funcionar de nuevo.
Terminé de lavarme la cara y me la sequé como con prisa. Me sentía como apurado a aproximarme al escaparate y confirmar la presencia de dicha lámpara allí. La verdad es que no recordaba la última vez en que había notado su presencia a pesar de haber estado guardada allí durante décadas. Así que me acerqué al escaparate con gran curiosidad y expectativas.
Efectívamente, allí se encontraba. Toda cubierta de polvo y con telarañas ya que nunca más le paré bolas ni tomé la precaución de envolverla para protegerla de tan molestos sedimentos e influencias ambientales. Así que la tomé, la revisé un poco y decidí darle una pulidita.
Luego de quedar otra vez como nueva, igual que la primera vez cuando la compré, con el cristal rechinando de limpio, solo por curiosidad y vainas por el estilo decidí enchufarla de nuevo a ver que pasaba. Me aproximé al tomacorriente de la pared, desenrollé el cable de la lámpara y simplemente la enchufé.
Pues hasta ahí recuerdo los eventos.
A partir de ese momento en adelante, solo recuerdo vagamente los detalles de haber pasado a través de una experiencia interesante en la que sostuve la siguiente conversación con un supuesto pana:
El pana.- Coooño Fernando... ¿Como estás tú chico? Tanto tiempo sin verte..
Yo- Muy bien hermano, viajando... Tu sabes?!!!
Voz.- Fernando, Fernando...
El pana.- ¿Como que.. viajando?
Yo.- Sí, viajando a través del más grande e inexplorado territorio que existe... dentro de mi mismo.
El pana.- ¿Como es la vaina?
Yo.- ¿Has notado y eres consciente de la gran diferencia entre comprender, entender y sentir?
El pana.- Hmmm ¡que bolas!, tu como que te estás fumando una vaina bien rara ultimamente...
Voz.- Fernando, Fernandooo
Yo.- ¡No vale! me refiero a que; ¿nunca te habías dado cuenta de que los seres humanos durante siglos siempre han estado condenados al uso exclusivo del lenguaje para comunicarse?
El pana.- Uhm.. pues nope, no exactamente...!?!?
Yo.- Los seres humanos son esencialmente animales visuales y auditivos y practicamente han ido perdiendo la agudeza y sensibilidad en el uso de los sentidos más primitivos, como el gusto, el tacto y muy especialmente el olfato.
El pana.- ¿El olfato? ¿¡!? ¿A que te refieres? a toda esa paja loca de las feromonas y esa verga?
Yo.- ¿No te has fijado como todos los perros se huelen el culo para saber quién es quién?
Voz.- Fernandoooooo...
El pana.- O sea, ¿¡?! que tenemos que olernos el culo también?
Yo.- No vale, me refiero a que cuando haces uso del lenguaje para comunicarte, siempre estás expuesto al riesgo de ser mal entendido o mal interpretado.
El pana.- Ahhh entiendo, el peo ese de la torre de babel y tal.. ¿cierto? continúa...
Yo.- Como humanos, siendo supuestamente una especie más evolucionada, deberíamos sentirnos más los unos a los otros. Es lo que yo llamo "el estado binario", en el que solo es Sí o No, es decir, sientes o no sientes, no existen dobles mensajes, no hay ambigüedad, esto es algo así como cuando te enamoras, especialmente durante los primeros días.
El pana.- Uhmmm, ¡Explícate mejor!
Yo.- En los muy primeros días todo es mirarse a los ojos, sentirse, acariciarse, besarse, olerse el uno al otro... No tienes necesidad de hablar un coño y de hecho SIENTES que lo sabes todo.. Te estás comunicando pues!!!
El pana.- Jejeje, creo que estoy comenzando a pillar la vaina..
Voz.- Feeernaaanndoooooo
Yo.- ¡Coño! ¿No escuchas como una voz que me llama?
El pana.- No, sígueme contándo!!
Yo.- Bueno, creo que todo esto nos está llevando al necesario uso de la telepatía en un futuro no muy distante. ¿No te has dado cuenta como siempre nos han pintado a las civilizaciones avanzadas haciendo uso de ésta?
El pana.- Jejeje, ¡Star Trek parejo! ¿Ehh?
Yo.- En realidad los seres humanos a día de hoy están habituados a solo usar, entender y comprender varios tipos de lenguaje; el hablado, el escrito, el gestual, el visual... y todos ellos sufren del mismo problema; TODOS DEBEN SER INTERPRETADOS.
El pana.- ¿Y entonces?
Yo.- Siempre vamos a estar en riesgo de ser mal entendidos, mal interpretados y la mayoría del tiempo no importa cuanto te esfuerces o te esmeres en buscar la palabra correcta o la frase más apropiada.. ¡Zaz! que igual serás incapaz de comunicarte.
El pana.- Jejeje, sí, especialmente como pa levantarte una carajita y llevártela a la cama.
Yo.- Deberíamos utilizar un lenguaje más basado en sensaciones y percepciones, no en códigos, esquemas, símbolos o conceptos que si tu interlocutor de turno no los conoce ni maneja, pues, estamos jodidos y no nos comunicamos un coño.
Voz.- Feeernannndooooo ¡¡NoJoda!! FEEERNANDOOOOOO!!!
Yo.- ¡VERGA PANA! ¿Estás seguro que no escuchas como una voz que me llama?
El pana.- ¡Epa! ¡EPA! Fernando.. ¿Que pasa? ..te estás.. como desvaneciendo!...
<<P.O.P.>>
Yo.- ¿Que fue mamá?
Voz.- ¡Cooooño! ¡Nojoda!... ¡Que llevo más de una hora pegándote gritos pa que te levantes de la cama ¡Caaraajo!
Yo.- Bueno mamá... es que justo estaba soñando que me estaba haciendo entender...
Voz.- Nojoda Fernando.. ¡Que bolas! Tu siempre con tus güevonadas continuamente hablando solo con esas esferas de plasma cuando una de ellas finalmente se posa en tus manos!!!
Fue así como finalmente supe, a través de la estridente elocuencia de mi madre querida, acerca de mis frecuentes, lúcidas y vívidas charlas conmigo mismo a tan tempranas horas de haber regresado de nuevo al mundo y dimensión de los vivos.
Pero muy especialmente y por encima de todo.. alegre de saber que por fortuna, no era yo el único que veía a las esferas de plasma. ;)
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