El árbol guarda bosques enteros y tu paradero. Esperanza de mi esperanza, porque existe una razón. Un espacio en mi añoranza, en tornasol despertada.
Del aire, nadie sabe quien te esconde; en la promesa de un niño que sigue creciendo hasta volverse un hombre. No es exagerado que te crea mi cielo particular y aparte. Peor es que no lo tengas merecido. Y aún nublada, te precipitas en tierra; te soporto de momento, te soporto mojada, me abrigas en caliente, mientras más vapor y más agua, cada gota va azucarada; cada lágrima se limpia al alba.
Arráncame los cantares hasta rasgarme la garganta. Y haz que tus derechas jugueteen hasta caer en la contienda. Me repongo del jugueteo que pusiste con tu trampa. Las heridas que son de piel jamás se parecen a las heridas del alma. Y tu cariño me araña; la resaca sobre los malos recuerdos.
Soy todo lo que quieras de mí: el mago sin trucos, un ladrón de tus pasiones o el lobo comiendo de tu vientre. Vuélveme tu espejo, camina lluviosa sobre la superficie y destroza los cristales sin lastimarte. En este espejo; tu luz nunca se apaga. En este espejo espero los guarapos, cuando te muerdes los labios y compartes el maleficio que tiene tu boca.
Prisionero de tu guerra, cautivo de tus requisitos. Me sobrepaso y te acaricio en todas partes con las palabras. Toco tu ombligo descubierto, tu pierna temblorosa y tus sentimientos. Hoy confieso, que estoy de mi lado, pendiente del tuyo.
Créditos:
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