La indudable fascinación que en todo momento produjo el firmamento estrellado a los seres humanos dio pie a numerosas fantasías, dice el acervo popular que unos nacen con estrella y otros nacen estrellados, y es que es creencia universal que las personas más protegidas por el destino tienen desde su nacimiento un brillante cuerpo celeste que las orienta y protege.
El diccionario de la Lengua da el vocablo estrella como sinónimo de hado, sino o destino, y a las personas que sobresalen extraordinariamente en su profesión, especialmente si son artistas de cine, se les llama estrellas, reyes y emperadores como Constantino, Carlomagno, San Luis y Napoleón Bonaparte, entre otros, creyeron tener una estrella protectora.