El Espíritu Santo es un Ser, es alguien con personalidad propia, el tercer miembro de la Deidad. Es más que una fuerza o poder; es una Persona celestial con vida propia, es la Persona de Dios que tiene por labor el convencer de pecado. Sin Su acción, no existiría tal convicción, absolutamente necesaria para rendirnos a Dios.
Puede ser maltratado como lo es una persona
Al Espíritu Santo se le puede maltratar de las siguientes maneras
- Blasfemando en contra Suya: «… mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada […] al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero» (Mateo 12.31,32).
- Mintiéndole: «Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo,…?» (Hechos 5.3a).
- Resistiéndolo: «¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo» (Hechos 7.51a).
- Contristándolo: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención» (Efesios 4.30).
- Afrentándolo: «¿… e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?» (Hebreos 10.29).
- Apagándolo: «No apaguéis al Espíritu» (1 Tesalonicenses 5.19).
(Mt. 12: 31, 32) “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”: