Recuerde que Jesús fue enseñado por su padre natural el arte de la carpintería, y que era su profesión natural hasta que fue a su Ministerio, que estaba predestinado a ganar, pero aún no sabía su esencia de carpintero y hoy continúa creando y reparando nuestro tanto almas como madera, él nos repara cada vez que estamos en problemas o circunstancias que nos rompen, nos lastiman y lastiman nuestra alma o corazón, Jesús con su martillo nos rompe y nos unimos a su forma y gusto, Jesús usará sus herramientas, él unirá tu Alma a la suya, como la Arena y el Mar están unidos, ¡SOLO CREER!