mi corazon latía sincero.
Recuerdo cómo pasaba noches
y madrugadas en mi cuarto orando.
era mi motor de vida, mi anhelo.
Cuando adoraba desde mis entrañas,
podía sentir, como la paz invadía mi cuerpo.
a un gran público enseñaba.
Era humilde, de buenos sentimientos,
un pequeño sabio que iva contra el viento.
cada día sentía el placer de su presencia.
El poder invadía cada particula de mi ser,
desde mi cabeza hasta los pies, éra corriente.
porque irradiaba amor y pasión por Él.
Me acompañaba a todos lados que iva,
me expresaba libremente y a todos convencía.
motivaba aquellos que casi morían;
Se levantaban y gritaban gracias a Dios,
no sabes cuanto deseo vivir esos días.