Entre un olor puro
y cierto vapor como de fetidez
tienes un aroma a revolvimiento
de caño emboscado.
Se cimbran mis sentidos
se revuelcan sin planificar
las distancias.
No sé qué ocurre
no sé qué huelo
pero a mi memoria le da la sensación
de tomar un café extraño.
Un café misterioso
que reanuda el diálogo
entre los genios de tu embrujo
y mis coreados artificios de seducción
de ese amor infantil.
El más calido y bello amor
de todos los amores
pero que nunca fue realidad
por eso hoy que te vuelvo a mirar
con el vaho de tus Vapores
mi rinconcito pequeño
revive en el pecho un fulgor
Caño de mis ensueños.