Los que están inmersos en el mundo del arte, se ensimisman buscando una forma, un color y pasan un tiempo tratando de que su dibujo quede como lo imaginan, terminan un trabajo y ya quieren iniciar un nuevo proyecto, están atentos lo que los demás están produciendo, se acercan a las personas que tienen dominio de la pintura, escultura o afín porque quieren aprender más de ello.
Quienes realizan un deporte buscan momentos para practicar lo que requiere la disciplina que ejecutan: conversan entre ellos, miran partidos y analizan las jugadas, y en general se interesan por todo lo que tiene que ver con esa actividad. Algunos hacen sus ejercicios mientras escuchan música y combinan una tarea con otra.

En cada uno de estos casos el tiempo se convierte en un aliado, cada momento disponible es aprovechado al máximo, la vida de quien tiene una de estas actividades es útil para ellos mismos y para la sociedad donde se desenvuelven. Es importante que cada uno de nuestros niños tenga una actividad que se vuelva una afición. El ser humano requiere además de la satisfacción de las necesidades básicas, realizar otras que les ayuden a canalizar su energía y creatividad.
Hogar y sociedad
Es interesante observar que en los hogares donde se propicia una actividad de este tipo, suele haber la disposición para ayudar a lo que tenga que ver con ella y generalmente los intereses y amistades también se adoptan por la misma motivación y esto es necesario porque el apoyo del hogar es vital para afianzar la comunicación y la interrelación de sus miembros, repito, sin que exista una imposición.

La sociedad en general debe propiciar que este tipo de participación se dé porque eso habla también de civilización. Cuando el niño y joven no tiene un sueño, una meta a lograr, un estímulo, una compañía solidaria y hogareña, puede fácilmente caer en las redes de la inopia, que es un medio propicio para que surjan las malas compañías, la delincuencia y todos los demás problemas que nos aquejan.
Duele ver la cantidad de vidas que se pierden día a día, por acciones de individuos que no tienen otro oficio sino el de dañar a las personas; los mecanismos que usan en diseñar formas de agresión a terceros, donde irremediablemente se ven afectados a sí mismos también, ya que el bien material que puedan sacar haciendo daño es poca cosa comparado con el perjuicio que hacen a los demás y el tiempo de vida que se dan a sí mismos es poco, en el caso de que eso pueda llamarse vida. Una creatividad mal empleada que genera pérdidas irrecuperables y dolorosas a una sociedad ya bastante maltratada en otros sentidos.
Alcances
Cada persona debería tener la posibilidad de conocerse a sí misma, cuáles son sus miedos, sus obligaciones, sus derechos, sus límites, sus sueños, todo esto es posible si además de lo rutinario afianzan sus vidas en acciones útiles para ellos, para la sociedad, en fin para la humanidad entera. Propiciar ocupaciones dignas en los hogares hará que cada uno pueda tener una visión de vida propia que le garantizaría luego una calidad de vida.
Sembrando amor
Hay otras actividades que brindan al individuo esos momentos de existencia útil y que ayudan a que los niños evidencien el amor más allá de las manifestaciones condicionadas. El cuidado de mascotas y la siembra de plantas con toda la investigación que ello conlleva, les brinda también la posibilidad de dar y recibir beneficios, les prioriza la importancia de la entrega por encima de ellos mismos, actos que son muy importantes porque muestran los valores de solidaridad, compañerismo, altruismo, entre otros. Tema que será abordado en un próximo post.
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