Ayer quisimos hacer una salida dominguera a una piscina, para relajarnos un poco del estrés de la semana, así que aprovechamos que un conocido es socio del Club Táchira, aquí en Caracas y salimos de paseo.
En principio queríamos estar en la piscina, tomar un poco de sol y estar en el parque con los niños, pero las cosas cambiaron a medida que fue pasando el día. Salimos después del medio día para comer en casa y gastar lo menos posible dentro del club, que cabe destacar que todo cuesta 3 veces más caro que afuera de él.
Al llegar, el vigilante nos recibe con la primera notica crucial que cambiaría el rumbo del día:"la piscina está cerrada". Imagínense nuestra expresión al saber que la piedra angular de nuestra salida ya había caído antes de entrar al club. Pero eso no nos detuvo, de igual forma entramos a ver que otras actividades habían disponibles.
Resulta que el club también cuenta con canchas de bowling, así que fuimos directo a ellas, pero adivinen con qué nos encontramos: las canchas de bowling estaban cerradas. Con eso nos sacamos la lotería, ya estábamos pensando en qué película veríamos al regresar a casa, pero seguimos caminando por el club para terminar de conocerlo e irnos.
Justo en el último rincón vimos una concha acústica con una vista increíble, nos acercamos a sacar unas fotos, y de camino a la concha ¡Sorpresa! Nos encontramos unas canchas de bolas criollas, con todas las bolas dispuestas para jugar, así que sin pensarlo dos veces nos pusimos a jugar un rato todos los adultos mientras que los niños veían todo. La escena era realmente graciosa, los adultos jugando como niños y los niños sentados como adultos.
Sólo para dejar nota de lo sucedido: Los hombres ganamos 14 a 5 sobre las mujeres.
Por cierto, también aprovechamos de hacer estas increíbles fotos.
Luego de esa paliza nos devolvimos a los carros para volver a casa y adivinen con que nos encontramos: el bowling estaba abierto, resulta ser que habíamos llegado muy temprano, pero como hicimos tiempo jugando bolas criollas, alcanzamos a entrar a jugar un rato bowling.
Para ser el primer tiro está muy bién. No lo repetí más en todo el juego.
Después de un rato jugando, todos nos aburrimos y decidimos irnos a nuestras casas, pero antes de despedirnos no podía faltar la comida típica de una salida en familia: una pizza. Así que cerramos el día con la mejor de ellas, para completar, la pizzería se equivocó con nuestro pedido y nos dieron más ingredientes de los que pedimos, eso compensa nuestra mala suerte.
Así fue como, a pesar de que nuestros planes fueron cambiados radicalmente, pasamos un tiempo agradable en familia para despejarnos de todo el alboroto que hay en estos últimos días.
Posted from my blog with SteemPress : http://gusvzla.vornix.blog/2018/08/06/nada-salio-como-lo-esperabamos-club-tachira/