En la entrada anterior comenté sobre experiencias vividas con las abejas reina y zángano, en está será sobre algunas de mis experiencias con la abeja obrera.
Créditos: CDC/ M. A. Parsons (Public Domain Files) dominio público; (PIXNIO) dominio público. Imágenes modificadas en Photoshop CC 2017 y CorelDRAW X8.
De manera similar a la entrada anterior, la narrativa es producto secuencial de recuerdos y paso a paso, esta será con una sección; sin subsecciones.
Es la que se encuentra en mayor número. Todas son hembras. En una colmena pueden habitar en promedio 20.000; en realidad dependiendo del espacio pueden llegar a 40.000 y más. Las funciones de la obrera son diversas y se correlacionan con la edad.
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Al nacer presenta un aspecto blanquecino, se percibe frágil e incluso puede inspirar ternura, como todo ser vivo recién nacido, y su motivación es alimentarse y recorrer la colmena, después realiza labores de limpieza como limpiar las celdas vacías; las he visto haciendo eso. En algún momento se le desarrolla en el abdomen unas glándulas que producen cera y en paralelo con otras en la misma situación se dedican a la construcción de panales; al principio se ven unas 3 o 4 y luego más grande el panal en construcción se aprecian muchas más en los bordes, e incluso aún no terminado el panal he observado que la reina ya pasó por ahí con su cortejo y obreras almacenadoras por la presencia de huevos y néctar. En un enjambre son muy necesarias porque iniciarán la construcción de nuevos panales. También cumple funciones de “dama de honor” de la reina, por eso mencioné cortejo, limpiándola, alimentándola, protegiéndola y abriéndole camino en la colmena empujando a las demás obreras.
Créditos: Abalg (Wikimedia Commons) dominio público; PollyDot (Pixabay) dominio público; Denis Anderson, CSIRO (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
A la obrera se le desarrollan en la cabeza 2 glándulas que segregan 2 sustancias y forman lo que se conoce como jalea real (es blanquecina) que es alimento de todas las larvas por casi 3 días y de la reina siempre antes de nacer. En esta etapa la obrera cumple funciones de nodriza cuidando y alimentando a las crías con papilla de miel y polen que prepara. Una obrera también recibe de otras obreras, néctar recolectado y lo almacena en celdas. El néctar básicamente es un líquido como el agua pero azucarado y la obrera se encarga de evaporarlo agitando las alas para que espese y quede como la miel conocida, luego sella la celda colocando una tapa u opérculo (también aletean para controlar la temperatura en la colmena). Las obreras para esa acción de agitar las alas se colocan tanto dentro de la colmena como en la entrada (piquera) apuntando su abdomen hacia el exterior y con sus patas posteriores en posición alzada. En las noches me acercaba y agachaba enfrente de la entrada de la colmena y sentía en mi cara el aire caliente que salía de la colmena y a su vez inhalaba el indescriptible aroma del néctar siendo procesado para transformarse en miel.
Créditos: Waugsberg (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0; skeeze (Pixabay) dominio público. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
La obrera que puede verse en la piquera de la colmena, no entrando y saliendo sino en estado de alerta, se encuentra en una función de vigilante. Cuando una abeja llega se alza y reconoce si es o no de la colmena por las feromonas usando sus antenas, ya que el olor en una colmena es único. He visto cerca de una colmena un enjambre en un árbol cercano y del enjambre “enviar” obreras exploradoras que sumisamente se acercan a la piquera con la intención de, digamos “evaluar”, para luego “avisar” e invadir la colmena, la obrera identifica que no pertenece a la colmena y se altera realizando muchos movimientos alrededor de la intrusa y luego empieza a ejercer movimientos que persiguen aguijonear, la intrusa suele huir y si no lo hace es aguijoneada por la obrera vigilante y otras. He visto otros insectos que se han acercado y fueron “espantados” por las vigilantes. En ocasiones le acercaba a las vigilantes un dedo y lo movía de lado a lado, de arriba hacia abajo o lo giraba haciendo círculos y la respuesta era que seguían el movimiento desde su posición apenas moviéndose para alcanzarlo. Y si las tocaba se montaban en mi dedo y después movía mi dedo con cierta brusquedad para que quedara la vigilante en la piquera.
Crédito: Wojsyl (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0.
En otra oportunidad aprecié como un enjambre logró posicionarse debajo de una colmena formando una especie de “barba”, pero no solo eso sino que en la piquera se formó una bola de abejas protegiendo a la reina del enjambre con la intención de penetrar en la colmena. El alboroto de las abejas de las colmenas fue grande y se entabló una batalla no solo con las vigilantes sino que muchas otras obreras salieron en defensa de la colmena, y cuyo resultado fue que las del enjambre terminaron huyendo y lo quedó en el piso fue abejas muertas de ambos bandos. Destaco que otra función de la obrera es sacar de la colmena intrusos muertos.
Arriba comenté sobre las abejas enardecidas (exaltadas en ánimo) tratando de aguijonear. Explico aquí un poco más al respecto. Cuando una obrera, por la razón que sea, aguijonea con fuerza, esa obrera luego de aguijonear emprende el vuelo y al hacerlo como el aguijón está enterrado, se separa de la obrera, el precio de esa acción es su posterior muerte, porque el aguijón queda con parte de sus órganos internos e incluso se puede apreciar fácilmente como queda bombeando su apitoxina. Ese aguijón que queda bombeando o inyectando, además emana un aroma muy agradable, aroma perfumado, el cual es percibido por otras obreras y significa en realidad que es un alerta para la acción. Osea, el aroma de un solo aguijón ocasiona que otras obreras aguijoneen y pierdan sus aguijones y así se desencadena lo que a veces se conoce como la “ira de las abejas”, sumamente difícil de controlar con el humo, que por lo general es lo que se usa como medio distracción empleando un aparato que se conoce como ahumador que manualmente permite bombear humo. El ataque es una reacción en cadena ocasionada por ese agradable aroma.
Crédito: Waugsberg (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0. Imagen modificada en CorelDRAW X8.
En una ocasión un amigo me pidió ver las colmenas con abejas dóciles, las italianas, lo llevé, lo acerqué y de pronto empezaron a salir buscando aguijonear. Eso ocurrió porque mi amigo estaba bañado en colonia. Al practicar la apicultura es conveniente no andar oloroso a colonia o las damas con perfume.
Estas son parte de las funciones de la obrera en la colmena, pero además de estas, la función que más se conoce o que todos conocemos es la que hace fuera de la colmena, es decir, la función recolectora. A esta función recolectora se le conoce como pecoreo y consiste en la recolección del néctar y el polen de las flores y además sustancias resinosas en las plantas para elaborar lo que se conoce como propóleo que la obrera, sumando otra función, usa para tapar orificios en la colmena o alguna grieta.
Crédito: Abalg (Wikipedia) dominio público. Imagen modificada en CorelDRAW X8.
Antes de empezar a salir de la colmena a recolectar, las obreras inicialmente y por lo general en las tardes, empiezan a salir de la colmena y vuelan mirando hacia el frente de la colmena, no se alejan de la colmena, solo enfrente de ella volando hacia arriba, de lado, hacia abajo, del otro lado, todo mezclado. Lo que están haciendo son vuelos de orientación, reconociendo su ubicación en el espacio, pero lo más curioso es que su medio de guía es nuestra estrella el sol, y lo hacen todos los días por pocos días. Una vez ya saben orientarse en algún momento salen nuevamente pero ya no se mantienen cerca de la colmena sino que salen de la colmena a explorar lo desconocido, encontrar flores y empezar a recolectar.
Crédito: su mx [sumx (Pixabay) dominio público.
La abeja obrera al pecorear llegan a una flor y con su probóscide (aparato bucal largo) succiona el néctar ofrecido como recompensa por impregnarse de polen para cumplir su función polinizadora. También recolecta polen que almacena en las patas de su cuerpo en un área diseñada por la madre natura para tal fin. De una flor va a otra y así sucesivamente hasta completar su carga de néctar la cual queda almacenada en su abdomen donde experimenta procesos enzimáticos, luego regresa a la colmena y se dirige hacia algún cuadro de cría donde deposita la miel y el polen.
Créditos: Радост Тодорова [radosttina98] (Pixabay) dominio público; Avi ben zaken (Wikimedia Commons) CC BY-SA 3.0. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
Aquí destaco que en un cuadro de cría, de forma rectangular, la reina coloca en las celdas hexagonales del centro sus huevos, las obreras almacenan en celdas arriba y abajo de los huevos el polen y el néctar, pero predominantemente colocan o depositan en celdas de arriba el néctar que será miel (no es una regla estricta). Este comportamiento de almacenar el néctar en la parte más arriba de la colmena es lo que permite a los apicultores proveerse de miel colocando arriba de la colmena o cámara de cría, otras cámaras denominadas como alzas para miel cuyo tamaño y el de sus cuadros con panales corresponden a la mitad de la cámara de cría y de los cuadros de cría. Es posible colocar hasta 4 alzas para miel o más, encima de la cámara de cría, generalmente usaba 4 o 3, y cada alza con 10 cuadros aporta 10 kilos de miel, 1 cuadro equivale a 1 kilo de miel luego de extraída.
Créditos: Joska16 (Wikimedia Commons) CC BY-SA 4.0; PollyDot (Pixabay) dominio público. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
Es raro que la reina suba a los cuadros con panales de las alzas para miel, porque está presente un factor que es la temperatura. La postura de los huevos en una colmena, si se imagina o visualiza, es que en el centro forma una elipse grande que va disminuyendo hacia los extremos en cada cuadro de cría hasta que en los últimos la elipse es pequeña, es decir, todos los huevos o celdas con larvas o pupas están distribuidos de forma ovoidal (como un huevo dentro de un paralelepípedo). La temperatura puede ser menor en los extremos porque los que se encuentra cerca son las paredes de madera de la cámara de cría. Las obreras se encargan de regular la temperatura dentro de la colmena. Si hace frío corretean dentro de la colmena y el roce entre ellas genera calor, y si hace calor aletean con fuerza como cuando evaporan el agua del néctar. De todas maneras, por si acaso a la reina se le “ocurría” subir a las alzas para miel colocaba un rejilla de metal conocida como separador de reinas por la que las obreras pueden pasar pero la reina no por ser de mayor tamaño; los zánganos tampoco.
Cuando compré mi primera colmena la ubiqué en la platabanda y por supuesto el calor generado por el sol era considerable, pero así siempre están expuestas las colmenas, fue lo que pensé. Si notaba que la piquera era muy pequeña, podían entrar y salir como 6 abejas a la vez, y en horas del mediodía y seguida la tarde veía que las abejas aleteaban rapidísimo en la pequeña piquera, incluso salían algunas obreras y asumían posiciones extrañas por todos los lados posibles tratando de asumir la mejor posición. En algún momento pensé, esto no me parece que esté bien, varios días pasaron y el notar que en realidad estaban padeciendo, empecé a revisar. Finalmente me di cuenta que la piquera era reducida porque tenía un pequeño trozo de madera que en realidad le estaba tapando toda la entrada a la colmena, agarré la espátula que se usa para ayudar a remover o aflojar cuadros en la apicultura, la introduje, se aflojó la madera, la quité y de repente el aleteo rapidísimo que producía un sonido particular desapareció en el acto y empezaron a salir abejas a la piquera en toda su extensión a “refrescarse” supongo. En ese momento pensé sobre mi ignorancia.
Retomando lo del pecoreo de las obreras, recuerdo en una oportunidad cuando estaba amaneciendo, que me despertó el ya conocido sonido de cientos de abejas revoloteando, pensé que era un enjambre y al asomarme al patio a través de una ventana de la habitación en un segundo piso noté que el aguacatero en mi casa había floreado y eran cientos de abejas recolectando. Las obreras recolectaban a escasos 8 a 10 metros del apiario y a grosso modo al aguacatero lo percibía como si se movía por el vuelo de tanta abejas yendo de flor en flor.
Las abejas obreras no solo pecorean a escasos metros. Mi casa se ubica como a 90 metros de la falda de una montaña de un parque municipal, donde prevalece en vegetación el árbolGliricidia sepium, conocido popularmente como “mata ratón”. La montaña en época de sequía, y a su vez de recolección por parte de las obreras, cambia su verdor a rosado por ser el color de sus flores. La parte frontal de todas las colmenas del apiario se encontraba dándole la espalda a la montaña y en esos días acostumbraba sentarme a cierta distancia del frente de las colmenas y disfrutaba el ver como miles de obreras salían rápidamente y de manera inmediata giraban hacia la montaña en paralelo con las que venían e ingresaban a las colmenas, aunque de manera más lenta. A veces me acercaba a la entrada de una colmena para seguirles con los ojos el vuelo hacia la montaña, después de girar seguían casi en línea recta hasta la montaña y en determinado momento se perdían de mi vista.
Créditos: Forest & Kim Starr (Wikimedia Commons) CC BY 3.0; Michael Jastremski (openphoto) CC BY-SA 3.0. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
La miel que producían de “mata ratón” era una miel muy clara y cuando esa planta finalizaba su floración, por mi zona empezaba luego a florear el mango (Mangifera indica) cuya miel es más oscura y con perceptible aroma a mango. En las épocas de recolección acostumbraba colocar en la entrada de algunas colmenas una trampa de polen que hace que posee una especie de malla plástica con orificios redondos en los que las obreras pueden pasar a través de ellos de manera un poco forzada y al hacerlo sus patas posteriores, donde llevan su carga de polen, este cae en un recipiente recolector protegido por una malla cuadriculada de alambre.
Crédito: Natasha de Vere & Col Ford (Flickr) CC BY 2.0. Imagen modificada en CorelDRAW X8.
Finalmente sobre las obreras comentar, que cuando escribí que obreras durante la recolección en la montaña al regresar ingresaban en la colmena de manera más lenta, esto era por causa de que venían con su abdomen muy pesado, gordo, por la carga de miel. Su vuelo de regreso era a tientas. Estos ocurría todos los días y desde la mañana hasta ya caída la noche, agrego, que la falta de claridad al caer la noche ocasionaba aún más que su regreso fuera con mayor incertidumbre, sin tino; y lo que más, desde siempre, me llamó la atención fue que muchas regresaban con sus alas raídas, gastadas de tanto volar.
Créditos: PDPhoto.org (Wikipedia) dominio público; Hugo A. Quintero G. (Flickr) CC BY 2.0. Imágenes modificadas en CorelDRAW X8.
Admiración y respeto es el sentir que me quedó de mi experiencia con las abejas.
Para esta entrada no utilicé ninguna referencia bibliográfica, toda la narrativa son experiencias vividas. Para bibliografía, o material que recomendaría consultar ante cualquier interés en la apicultura, sería el libro que lleva por título “ABC y XYZ de la apicultura”, autoría de Amos Ives Root; era mi libro de consulta. La siguiente y última entrada de las 3 previstas, ya no será sobre experiencias vividas con las abejas, sino sobre beneficios por el consumo de sus productos.
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