Hay veces que el mero hecho de sentarte a leer es toda una odisea. En una vida en la que todo va excesivamente rápido, hay que buscar esos pequeños momentos que te hagan desconectar y te den esa energía que necesita tu mente para poder afrontar otro día más.
Parece que la mujer de la foto ha encontrado ese momento, en un paraje especial y con un sol capaz de calentar las hojas que ella difícilmente podrá pasar; aunque le da igual, ya que para ella es más importante el momento en sí, que la riqueza de las palabras que siempre quiso leer.