¡Bendecido día Stemian´s!
Pese a lo que piensan muchos, la contaduría pública no se limita solamente a la generación de estados financieros y al pago de impuesto, todo lo contrario nuestra carrera nos forma más allá de la emisión de un extracto del comportamiento financiero de una entidad que puede resumirse en una “ganancia” o una “pérdida” o al cumplimiento de un compromiso formal con el Estado como es el pago de los tributos,
Al igual que la carrera de medicina donde se obtiene un título de cirujano (a nivel general) para luego especializarse por la rama de la medicina que más le guste al recién graduado, así mismo la contaduría pública nos da muchos vértices que podemos fortalecer, es por ello que algunos se forman más hacia el área tributaria, otros al área de contraloría, auditoría, financiera, netamente contable, haciendo la salvedad que existe una gran diferencia entre el tenedor de libros (quien se dedica sólo al llenado de los libros o emisión de estados financieros) con el contador público que es capaz de analizar los resultados obtenidos y asesorar a los dueños de empresa con la intención de mejorar el proceso financiero de la misma.
Existe otro vértice muy importante dentro de la carrera y es justamente la de formar más contadores públicos, por ello la importancia de nutrir a las universidades con profesionales que cuenten con experiencia misma que debe ser brindada a los potenciales contadores
¡Ahora bien! Hasta ahora saben que soy contador y que la experiencia me otorga un plus ¿pero cómo hago llegar éste conocimiento a los estudiantes? Partiendo de esto es que surge mi segunda carrera (ésta vez a nivel de postgrado).
Tres componentes docentes (en distintas universidades) han sido avales de la transmisión de los conocimientos dentro de aula, estos junto a una maestría en educación superior me han brindado las herramientas necesarias para potenciar las habilidades del estudiantado que durante mis 16 años de docencia en las escuelas de administración de empresa, ingeniería y contaduría pública han sido testigos de mi grano de arena dentro de su formación profesional.
Recuerdo con mucho orgullo que el año adicional que tuve que esperar para hallar una muestra homogénea y representativa para la elaboración de la tesis de postgrado rindió sus frutos al otorgarme una “mención publicación” en la que comparé estrategias de enseñanzas basadas en la Programación Neurolingüística con los métodos tradicionales de enseñanza-aprendizaje.
Tanto que me ha permitido expandirme en otras experiencias universitarias y en la interacción interdisciplinaria con las distintas redes de servicio comunitario que hacen vida en todas las universidades a nivel nacional, por ello y de la mano del Ministerio de Educación se ha pretendido dar más lugar al estudiante universitario venezolano como a la retribución de conocimientos que éste puede ofrecerle a su comunidad antes de obtener un título (ésta es la verdadera esencia del servicio comunitario).
Así pues, son 18 años de graduada, de los cuales 16 han sido compartidos con la noble labor de un docente universitario y en donde he concluido que indistintamente de la disciplina que se estudie, de la idiosincrasia o cultura a la que se éste acostumbrado de acuerdo a la región que habiten el proceso de enseñanza juega un papel fundamental en el aprendizaje de un individuo.
Agradezco la bienvenida que hasta ahora me han brindado en las distintas comunidades educativas y el reconocimiento que han hecho de mis aportes.
¡Gracias!
Nota: Cada una de las fotos que se presentan son de mi autoría, cada una de ellas producto de las distintas graduaciones a las que he asistido en calidad de graduando como también en la conformación del claustro profesoral en la graduaciones del estudiantado.