Bendecido Día todos, especialmente a los que se toman un minuto de su tiempo para leer este post. Que en definitiva espero y sean muchos. Y espero en positivo porque lo que una persona espera de otra puede influir en su conducta.
¿Lo sabias?
Esto tiene su origen en la Mitología Griega
Pigmalión
Era un joven escultor que no concebía defectos en las mujeres, más sin embargo sus obras eran esculturas de mujeres, por lo que un día se dedicó a esculpir una estatua de una mujer en mármol, lo hizo con tal esmero y dedicación que se convirtió en una exquisita obra de arte.
Admiraba tanto su escultura, su perfección que la nombro Galatea, como la mujer de sus sueños. Pigmalión desarrolló sentimientos por su creación, tanto así que la quería besar pero sus labios eran rígidos, la vestía y por las noches la acostaba en un lecho y la envolvía con suaves lienzos de seda.
En este sentido El Efecto Pigmalión “Es el proceso mediante el cual les creencias y expectativas de una persona afectan de tal manera su conducta que esta provoca en los demás una respuesta que confirma esas expectativas”.
En el aula de clases este efecto se explica cuando el producto y las expectativas que se tienen se explican mediante un modelo que conduce a un resultado determinante.
Muchos nos sentiremos identificados ¿o no?
Modelo Darley y Fazio (1980)
El profesor crea unas expectativas sobre el alumno basándose en sus características, historial, referencias…etc.
Esas expectativas determinan la conducta del profesor hacia el alumno
El alumno interpreta la conducta del profesor. Se entiende que está provocada por algo que es duradero en su propia persona (la del alumno); seguirá esperando el mismo trato.
El alumno responde a la conducta del profesor, guiado por la interpretación que haya hecho de la misma, confirmando generalmente las expectativas del profesor.
El profesor interpreta la respuesta del alumno, y tiende a hacerlo buscando la confirmación de las ideas que ya posee de este. Se necesita una desconfirmacion repetida y clara para que el profesor cambie sus expectativas.
Finalmente el alumno, interpreta su propia respuesta al profesor. En la medida que acomoda su conducta a las expectativas de éste, cambia también el concepto que tiene de sí mismo: su conducta tiende a arrastrar su pensamiento.
Por esta razón queridos educadores es que en muchas ocasiones nos encontramos en las aulas con estudiantes “Brillantes” que aunque no lo sean, pero solo el hecho de creerlo, hacen que trabajen más fuerte. Y estudiantes “Mala Conducta” que no se esfuerzan por trabajar duro porque no se espera nada de ellos.
Las expectativas e ideas previas que tengamos sobre nuestros alumnos incide directamente en ellos, por lo que podemos llevarlos a desarrollar una conducta en términos de calidad y autoconcepto.
Les invito a leer el Experimento de Rosenthal el cual dejo sorprendidos a unos cuantos profesores.
Espero les guste y sea de utilidad. Alguna experiencia, reflexión o anécdota la pueden dejar en sus comentarios.