En las fincas venezolanas destinadas a la ganadería, los sistemas de producción convencionales impulsan la producción de monocultivos de gramíneas forrajeras, razón por la cual, el ganadero tiene por tradición talar árboles y arbustos, sin considerar el desequilibrio ambiental generado por esta práctica, al modificar los elementos climáticos y perturbar el microclima del área, así como también alterar la flora y fauna. Nada mejor para los actuales momentos, que imitar los sistemas naturales, los cuales promueven un equilibrio biológico perfecto, armónico entre las especies del reino animal y vegetal; por lo que en los sistemas de producción pecuaria el componente arbóreo juega un papel fundamental.
Diversos factores afectan día a día los sistemas de producción pecuaria, especialmente en las zonas tropicales las cuales cuentan con una diversidad de ecosistemas, encontrando zonas con fuertes problemas de degradación de suelos, poco bienestar de los animales como consecuencia de altas temperaturas comprometiendo los niveles productivos, variabilidad de la disponibilidad y calidad de las especies forrajeras, entre otros, situaciones que encaminan a los productores hacia la necesidad de modificar su modelo de producción en búsqueda de sistemas más sustentables desde el punto de vista económico, social y ambiental. Es por ello, que las técnicas agroecológicas han surgido como una alternativa completamente viable, para disminuir los problemas ocasionados por los famosos paquetes tecnológicos, que solo han creado dependencia para asegurar el futuro económico de grandes empresas.
Video 1. Importancia del componente arbóreo en los sistemas pecuarios. 
Imagen 1. Finca "Buena Vista" ubicada en el sector La Conquista, Municipio Colón, Estado Zulia. 
En este sentido, los árboles y arbustos presentan múltiples bondades para los agroecosistemas, estableciendo interacciones con los diversos componentes que en él se encuentran (suelo, planta, animal, hombre); como por ejemplo el suelo, en el cual la biomasa de hojas y ramas retorna una vez que caducan, colocando a disposición los nutrimentos presentes en el material una vez que se descompone, siendo
esta una importante fuente en el ciclaje de elementos minerales útiles para la nutrición vegetal y animal; algunas especies arbóreas y/o arbustivas pueden presentar un efecto controlador sobre la flora espontánea (malezas y/o arvenses) y fauna insectil (plagas), producto de diversas sustancias que pudiesen ser alelopáticas.
Asimismo, de acuerdo al tipo de raíz que desarrollen las plantas, ayudan a mejorar la estructura del suelo, ya que rompen las distintas capas presentes, así como también ejercen una especie de bombeo al extraer agua y nutrimentos desde las capas más profundas haciéndolos disponibles para las especies adventicias (que desarrollan raíces poco profundas y más profusas), la presencia de estas plantas evitan la evaporación del agua y disminuyen la erosión que causa el impacto de la lluvia o el viento.
Otro de los componentes con el cual los árboles tienen interacción, es con el animal, en el caso de los bovinos, la presencia de árboles en las zonas de pastoreo, genera un microclima que brinda confort térmico, al reducir la incidencia directa de los rayos solares, disminuye la temperatura bajo el dosel de la planta, a su vez existe mayor circulación del aire, lo cual permite aminorar la humedad relativa; en caso contrario, los niveles productivos y reproductivos se verían bastante comprometidos por los efectos que logran ejercer los elementos climáticos, al causar estrés térmico en los animales, puede aumentar la tasa de respiración, la temperatura rectal y la frecuencia cardíaca, condiciones que obligan al animal a evitar la producción de calor que se genera al metabolizar los alimentos, por lo tanto disminuyen considerablemente su consumo.
El animal no solo se beneficia de la sombra que produce el árbol, además de ello existen especies de porte arbóreo que presentan una composición nutricional adecuada para satisfacer la dieta de los rumiantes, debido a la capacidad de producción abundante de biomasa rica en proteína, con especial énfasis las plantas pertenecientes a la familia de las fabáceas.
En los sistemas multiestratos, no sólo se benefician los animales destinados a la producción, sino que además, puede incrementarse la actividad biológica con la proliferación de organismos detrívoros que enriquecen la población de la biota edáfica, al generarse condiciones favorables de humedad, temperatura y del material orgánico. Estos organismos son los encargados de degradar todos los residuos orgánicos, condición que permite devolver los nutrimentos al suelo, durante el proceso de descomposición pueden producir sustancias húmicas ayudando a la formación de agregados del suelo. A continuación se ilustra una clasificación de la entomofauna presente en el suelo.
Video 2. Organismos descomponedores de la biota edáfica. 
Por otra parte, el microclima generado por el conjunto de árboles asociados a los pastizales, puede promover la proliferación de insectos benéficos que cumplen una función reguladora, manteniendo las poblaciones de insectos nocivos en un umbral que no genere daño económico a los cultivos, permitiendo esto un equilibrio entre los fitófagos (insectos plaga) y los biocontroladores en el ambiente. Otro claro ejemplo de estas complejas interacciones, es el papel de organismos depredadores, los cuales consiguen las condiciones favorables en estos ecosistemas como lo son algunas especies de aves (pájaros), los cuales pueden alimentarse de organismos hematófagos que causan enfermedades al ganado como lo son los Ixodoideos (garrapatas) ejerciendo una simbiosis entre ambas especies animales.
Por último pero no menos importante, las plantas (pastos) también reciben beneficios tras la presencia de árboles asociados en los sistemas agropecuarios, algunas investigaciones han dejado evidencia de un aumento de la calidad de las especies herbáceas forrajeras por el efecto que surte la sombra sobre ellas, ya que de alguna manera, se retrasa el envejecimiento del tejido vegetal, haciendo menos fibrosa la planta para el consumo animal (Rodríguez y Crespo, 2006), por otro lado la humedad contenida en el suelo es aprovechada para las funciones vitales de crecimiento y desarrollo de las mismas.
Como se ha podido dilucidar en el presente artículo, los ecosistemas presentan características propias para su normal y adecuado funcionamiento, la afectación de uno de sus componentes puede de alguna manera generar un desequilibrio y perturbar el sistema. El punto focal en este post ha sido el árbol, el cual presenta un protagonismo indiscutible en los ecosistemas, son una fuente completamente sostenible para los sistemas agropecuarios desde distintos puntos de vista. En lo económico, genera grandes ganancias al proporcionar elementos nutritivos tanto al suelo como a la alimentación animal; en lo social, promueve una producción limpia, libre de trazas de productos químicos que deterioran la salud del ser humano; y en lo ambiental, indiscutiblemente son una fuente vital de oxígeno, así como también las múltiples bondades que se detallaron anteriormente.
1.- El papel que juegan los arboles sobre los elementos climáticos, tiene una marcada influencia en las características biológicas, físicas y químicas de los suelos, permitiendo de alguna manera generar condiciones favorables para los procesos productivos.
2.- El componente arbóreo representa una fuente promisoria para la ganadería, por la capacidad que pueden tener algunas especies forrajeras de proporcionar abundante biomasa con un alto nivel energético, proteico y mineral especialmente para los bovinos.
3.- Las especies arbóreas pueden tener un efecto positivo para las plantas herbáceas asociadas, las cuales pueden mejorar su calidad bajo el efecto de la sombra.
1. Altieri, M. (1999). Agroecología. Bases científicas para una agricultura sustentable. Montevideo. Editorial Nordan–Comunidad. 338 p.
2. Fitz, P. 1996. Introducción a la ciencia de los suelos. México. Primera edición. 288p.
3. Rodríguez, J. 2010. Dinámica de los sistemas de pastoreo. México: Trillas.
4. Rodríguez, I. y Crespo, G. (2006). Integración del sistema SUELO-PASTO-ANIMAL. Reciclaje de los nutrientes en los ecosistemas de pastizales. En I. d. Animal, R. S. Herrera , I. D. Rodríguez, & G. J. Febles (Edits.), Fisiología, producción de biomasa y sistemas silvopastoriles en pastos tropicales. Abono orgánico y biogas (págs. 279-309). La Habana, Cuba: EDICA.
5. Mahecha, L. (2002). El silvopastoreo: una alternativa de producción que disminuye el impacto ambiental de la ganadería bovina. Revista colombiana de ciencia pecuaria, 15 (2). 226-231.
Es importante tener presente que: