La actividad científica ofrece un abanico de opciones a seguir como rutas hacia la producción de conocimientos, donde el docente en su perfil contempla el ámbito investigativo, didáctico y de actualización, con el propósito de contar con las competencias (habilidades y destrezas) requeridas para acometer los retos que se le presenten en ese sentido. Este profesional, constantemente busca las estrategias más adecuadas a su contexto, que le permitan captar la atención de sus estudiantes y, a su vez, resulten de provecho para mediar los aprendizajes.
Una de esas estrategias infalibles para que el profesor en Ciencias Naturales -y específicamente en el área de Biología- genere interés heurístico en el estudiante, es el Trabajo de Campo, debido a que posibilita la interacción directa con el entorno natural. Tiene a su favor, la facultad de obtener una variedad de datos físicos, químicos y biológicos, que pueden ser procesados y analizados para generar discusiones académico-científicas: identificación de ejemplares, descripción de bio-parámetros, determinación de índices de biomasa, índices de abundancia y diversidad, entre otros.
De igual forma, los trabajos de campo son actividades que posibilitan la aplicación de técnicas de orientación, muestro, colecta y preservación de ejemplares, promoviendo el desarrollo de habilidades empíricas. Además, aportan entre sus resultados la descripción de los factores bióticos y fisicoquímicos que componen el área de estudio, lo que va de la mano con el aspecto investigativo del docente en formación, prestándose para el desarrollo de proyectos descriptivos, correlaciónales, correlaciónales causales y ex-post facto, entre otras modalidades. En las instituciones educativas (media general y universitaria) se realizan estas actividades debido a que favorecen el estudio científico de las poblaciones vegetales y animales, con el fin de crear conciencia ecológica, contextualizar y motivar a los estudiantes hacia la adopción de una actitud comprometida con el ambiente.
De manera análoga, cabe destacar el aspecto vivencial que engloba este tipo de trabajo y la sensibilización del ser humano ante el ambiente natural, debido a que trae consigo anécdotas sobre el preludio y desarrollo de la programación. La convivencia en grupo y el aspecto humano marcan la diferencia, para que todos los trabajos de campo sean distintos en cuanto a su impacto. Así se realicen dos salidas al mismo sitio y con la misma planificación, la experiencia vivida por el primer grupo será distinta a la experimentada por el segundo, puesto que son personas diferentes con momentos únicos, lo que resulta en una práctica irrepetible con exactitud.
A fines didácticos, y con el objeto de llevar una adecuada organización, la actividad de Trabajo de Campo se puede dividir en las siguientes etapas:
Planeación: que comprende la planificación de las actividades, horarios, materiales requeridos, traslado (transporte).
Prelaboratorio: donde los estudiantes investigan respecto a las técnicas de muestreo, instrumental y su modo de utilización, preparación de trampas (en el caso de colecta de insectos), materiales y modo de preservación de ejemplares, aspectos referidos a la locación -historia, características edáficas, fisicoquímicas y biológicas del sitio de estudio- y preparación de formatos para el vaciado de los datos.
Desarrollo de la Actividad Práctica: debe ir acompañada de una planificación a fin de prever situaciones, tener un plan de contingencia (alternativo) para hacer frente a estas vicisitudes.
Postlaboratorio: contempla la discusión grupal de las actividades desarrolladas, composición del informe, análisis de los resultados, conclusiones e incluso generación de un producto, como por ejemplo una clave para la identificación de familias de determinado taxón en la zona de estudio, una guía ilustrada con los ejemplares estudiados, caja entomológica, exsicatas, entre otro tipo de medios didácticos.
El trabajo de campo conlleva una serie de normativas, adecuadas al contexto y singularidades del grupo con respecto a las actividades que se desean desarrollar. Entre las normas generales, se encuentran: puntualidad a la hora de la salida -procurando estar 30 minutos antes de la hora convocada-, cumplir con los materiales asignados y la vestimenta requerida, cuidar la flora y fauna de los lugares visitados, mantener limpios los caminos, senderos, áreas de estudio, baños y sitios afines; presentar antes, durante y después del trabajo de campo un comportamiento adecuado. Se prohíbe el consumo de cigarrillos, bebidas alcohólicas o drogas, antes, durante y después del trabajo de campo; mantener el respeto, orden y vocabulario adecuados a la actividad.
En relación a la vestimenta, se aconseja el uso de franelas manga larga de colores claros, puesto que éstos reflejan la luz solar; el uso de jeans acordes (sin aberturas u orificios), empleo de gorra o sombrero -para protección de la radiación solar-, botas de caucho, a las cuales se les coloca creolina para alejar serpientes y cualquier tipo de animal por medio del olor emanado.
Locaciones Apropiadas Para Los Trabajos de Campo
La Unidad de Producción “Boca De Monteˮ UPEL-IPB, en la Miel - Municipio Simón Planas del Estado Lara-, constituye una excelente locación para la ejecución de este tipo de actividades, porque posee extenso terreno en el cual se pueden aplicar técnicas de campo, observar distintos ejemplares, diversidad de artrópodos, aves y vegetación variada. A nivel de pregrado y postgrado, se han desarrollado protocolos en relación al estudio de plantas frutales e insectos de hábitos diurnos presentes en esta unidad de producción. Al respecto, el registro anecdótico se muestra a continuación:
Al consultar en relación a su experiencia, los participantes realzan la relevancia de este tipo de actividades para la concreción de aprendizajes, indicando que las destrezas y habilidades se adquieren practicándolas in situ, puesto que en ocasiones se debe improvisar en función de las condiciones del tiempo meteorológico, por cuanto ese tipo de experiencia solo se adquiere mediante la ejecución y práctica.
Los materiales didácticos producidos por los estudiantes han servido como medios de consulta para otros participantes, los cuales desean conocer características edáficas, climáticas y diversidad presentes en la zona. De esta manera, los ejemplares colectados, preservados e identificados, permiten el desarrollo de inventarios del sitio de estudio, aportando un recurso de valor tanto para la institución como para la locación con su respectiva comunidad aledaña.
PODCAST- referido a Entrevista con la Docente Experta en Trabajo de Campo, Profesora Tania Velásquez
Fuente: reproductor del AUDIO de en ivoox.com insertado por código embebido
Los trabajos de campo caracterizan, analizan y fomentan la investigación, tanto de la flora, fauna, clima, vegetación, condiciones edáficas, como de otros elementos de un ecosistema, con el propósito de lograr su preservación. Sensibilizar a los participantes respecto a su interacción con el ambiente natural, e igualmente, contribuir con una experiencia diferente, un aprendizaje más allá de las paredes de un aula –donde se atienden las diversas preferencias cognitivas de los estudiantes-.
Al intuitivo– vivencial, le será memorable este tipo de experiencia, pero, también atrae a quienes se inclinan por el empirismo en su afinidad por lo concreto. Las mentes racionalistas se animarán estableciendo ecuaciones por vía de las abstracciones referidas a la modelación matemática asociada al clima, por ejemplo. De este modo, se debe velar por la continuidad en el desarrollo de estas experiencias, para formar profesionales con un perfil acorde a las necesidades de las nuevas generaciones, que fomente la curiosidad, la investigación, la producción de material inédito y la divulgación del conocimiento científico.
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