Un saludo cordial para todos los miembros de la prestigiosa comunidad HIVE, especialmente a los creadores de contenido del área de las ciencias biológicas.
El Edo. Lara, en Venezuela, está representado por una zona biogeográfica muy diversa, influida por su relieve, por su cercanía con estados costaneros del norte del país y por constituir el pie de monte de la cordillera de los Andes, que lo convierten en una región que presenta varios tipos de biomas, en áreas relativamente cercanas unas de otras.
La vía principal de Pavia, donde se inicia la zona xerófita del norte del Edo. Lara.
La definición más tradicional del término bioma lo refiere como una región con condiciones de clima, que determinan las especies animales, vegetales hongos, microorganismos y algas que se pueden adaptar a vivir en los ecosistemas existentes, generándose una importante y compleja actividad entre las diversas poblaciones, con una movilidad total de la biomasa a través de las cadenas de alimento y una acción permanente de la selección natural que dictamina que especies ocuparán los distintos nichos ecológicos de esas comunidad ecológicas.
La parte superior de este cerro de Pavia, en el Edo Lara, muestra las características del bioma de matorral xerófito, en contraste con la franja vegetal de la parte de abajo, que es regada por los habitantes de esta deprimida comunidad.
La selva nublada de la montaña Dintas, en el Parque Nacional Yacambú, Edo Lara.
Como hecho curioso, el Edo Lara tiene zonas ricas en fuentes de agua que afloran en forma natural, formando cauces vivos que se materializan como quebradas, lagunas y ríos, tal como ocurre en la zona conocida como Sanare, o en Sarare, Rio Claro, o Guarico, por solo nombrar algunos lugares ricos en cauces naturales, donde podemos encontrar los biomas de bosque de galería, selva nublada, y bosque lluvioso.
Las aguas cristalinas que bajan de las montañas de Agua negra (bosque xerófito y selva nublada), en el municipio Jiménez. Edo. Lara.
Mis hijos Carlos y Gladys, disfrutando de las aguas del Parque Nacional Yacambú (Selva nublada), Edo. Lara.
En contraposición, la zona norte del Edo. Lara es un área carente de fuentes naturales de agua, donde encontramos biomas como el matorral xerófito (arbustal espinoso), el bosque xerófito (bosque semi caduciifolio), factor ambiental que obliga a las especies nativas e introducidas a adaptar sus hábitos de vida para contrarrestar la excesiva insolación, la carencia de agua líquida y tolerar las fuentes de alimento disponibles en los espacios naturales.
Bioma de matorral xerófito (arbustal espinoso), ubicado en el caserío Curarí, al norte del Edo. Lara.
Bosque xerófito (bosque semicaducifolio), ubicado en el sector Mojomú, de la montaña de Mucuragua.
Muchas especies han adaptado sus hábitos de vida al horario nocturno, para evitar la exposición directa a los rayos del sol y para ocultarse de los depredadores diurnos, incluido el hombre campesino, logrando alimentarse, reproducirse y criar a su prole con ventaja sobre las especies de actividad netamente diurna, como la mayoría de las aves y reptiles, destacando que para lograr ese éxito de vida en la oscuridad han tenido que evolucionar, afinanando el oido, olfato y, sobre todo, la vista, que les permite aprovechar el más mínino haz de luz para contemplar el espacio y elementos por donde se mueven con la ayuda de una capa reflectante ubicada detrás de la retina de sus ojos, llamada Tapetum lucidum, que envía a la retina el más mínimo rayo luminoso, facilitando la visión en la oscuridad.
Una guacharaca (Ortalis ruficauda), visitando la casa de mi amigo Carlos Garcia, en el sector El Toro, bioma de bosque xerófito, cerca del caserío Usera.
Una lapa joven (Cuniculus paca), criada en cautiverio.
A pesar de que la foto la tomé durante el día, el ojo nos muestra el reflejo de la luz sobre la capa tapetum lucidum.
Huellas de perros rastreadores, que se confunden con las huellas de una lapa (al centro), de hábitos nocturnos, que por supuesto, es dificil observar en estos espacios naturales de Mojomú.
La necesidad de hidratarse obligó a las especies que hacen vida en los biomas de bosque xerófito y arbustal espinoso a beber en los huecos de las piedras, árboles y en cualquier poso que se formara con el rocio o con el agua de la lluvia, a pasar las horas del día en cuevas bajo tierra, y a las especies vegetales, a evolucionar formando gruesas cutículas, rosetas basales, raices superficiales, transformar las hojas en espinas para evitar la excesiva evapotranspiración, usar vías metabólicas como las plantas C4 (metabolismo ácido de las crassuláceas CAM), transformando los organos en estructuras capaces de reservar agua y nutrientes.
Una vereda en medio del bosque xerófito del sector El Toro, que conduce a una laguna artesanal donde beben diversos animales, domésticos y silvestres.
El agua de lluvias que se acumula en pequeños charcos en las zonas xerófitas es perecedera y pronto se evapora por la excesiva radiación solar.
Una cueva en la ladera de la montaña de Mojomú, con rastros evidentes a la entrada de la misma, de que es usada a diario por algún individuo que habita este ecosistema. Bajo tierra la temperatura ambiental es benigna.
Las especies animales debieron adaptar su sistema digestivo a las duras frutas deshidratadas presentes en estos biomas xerófitos, además de consumir la corteza de muchos árboles y arbustos, como la uveda, o semilas como el cotoperiz, taque o mamón, además de las tunas del Género Opuntia, de las que sacan parte del agua y nutrientes que requieren.
Muchas aves, como los loros y roedores, como ratones y lapas, comen el embrión y cotiledones de la semilla del mamón, que tiene un fuerte sabor amargo.
Los roedores y aves se alimentan a partir de la semilla de la úveda (Acacia tortuosa).
El ganado, como lo chivos y ovejos, los conejos y muchas aves y mamiferos, se alimentan a partir de los cladodios, flores y frutos de la tuna (Opuntia indica)
La introducción de cultivos como la piña (Ananas sativa), o pastos para la ganadería, la cría de ganado vacuno, ovino y caprino, así como las aves de corral, se convirtieron en comida y recursos de construcción para los humanos y en una nueva fuente de nutrientes para las especies silvestres, que ahora pasaron a depender de las piñas, sus nutrientes y el agua que se acumula en las rosetas basales (aves, roedores, reptiles y mamíferos), de los huevos y carne de las gallinas, carne y carroña de las vacas, ovejos, chivos (felinos, cánidos, marzupiales y aves de rapiña), mientras que muchos animales hicieron sus nidos en los nuevos pastizales, que también sirvieron de alimento a venados y otros herbívoros.
Las piñas son visitadas durante el día por monos y diversas aves, y durante la noche, son visitadas por zorros, lapas, ratones, venados, báquiros, etc, en busca del azúcar, vitaminas y agua, que contiene ese fruto. Las largas hojas recojen el rocio mañanero, lo condensan y desvían hacia la base de la roseta que se forma.
En ocasiones, el ganado vacuno pare sus crias en el monte, dejando la placenta y al becerrito, a la disposición de depredadores, como cánidos, felinos y hasta los zamuros (Género Cathartes).
Muchas veces, las gallinas hacen sus nidos en el monte, lo que aprovechan los zorros, guaches, coaties, onzas, matos hueveros y otras especies, para devorarlos.
Por su parte, los humanos que habitan estos biomas de la región norte del Edo. Lara se las han ingeniado para obtener y almacenar el agua que provienen de las lluvias, o que extraen del subsuelo, haciendo lagunas artesanales, que les sirven para la hidratación de su ganado, para su consumo familiar, para la cría de peces y para el regadio de cultivos.
Una laguna artesanal ubicada en el sector El Toro, cerca del caserío Usera, cuya agua es usada para consumo humano y de los animales, domésticos y silvestres.
En su mayoría, estas fuentes de agua tienen muchos sólidos, incluida la arena, que les confiere el color amarillo al líquido, obligando a las personas a filtrarla, someterla a floculantes como el cardón buche, el carbón obtenido de los fogones, o a dejarla reposar, para poder consumirla.
Una laguna formada por el agua de la lluvias, con un tono amarillo, indicativo de las partículas sólidas que están presentes, que, por cierto, se evapora totalmente durante la temporada seca.
Por supuesto, las acciones que se viven en los biomas de bosque xerófito y arbustal espinoso no son las mismas que suceden en los otros biomas existentes en el Edo. Lara, cuyos espacios naturales son ricos en agua que corre en cursos permanentes, que merman durante el verano, donde las estrategias evolutivas de las especies que alli habitan son diferentes e igual de sofisticadas.
El río Sarare, cuyo curso de agua corre muy cerca de los poblados de esa zona del Edo. Lara.
En ocasiones la escasez de agua es tan pronunciada que hasta las aguas servidas sirven para refrescarse
Bibliografía sugerida:
El factor ecotono, entre los biomas del Edo. Lara, en Venezuela.
FUENTE
Tres parques xerofíticos larenses piden auxilio y no son escuchados.
FUENTE
Arbustales espinosos.
FUENTE
Muchas gracias por visitar mi blog.
Ali Riera
Todas las fotografías fueron tomadas con un equipo celular Xiaomi Redmi 9C y son propiedad de .