Mis mejores deseos para todos los miembros de la prestigiosa plataforma HIVE BLOG, en especial, a los creadores de contenido relacionado con las Ciencias Naturales.
Las relaciones ecológicas en los diferentes biomas que se ubican en los espacios geográficos del Edo. Lara, en Venezuela, son complejas y maravillosas, llevándonos a pensar que en algunos biomas, es imposible que un individuo sobreviva en condiciones tan adversas, sin embargo, en el caso del bosque xerófito, que he documentado ampliamente, la vida es muy diversa y se mantiene en el tiempo, sustentada por las diversas fuentes de alimento de origen vegetal y animal, que constituyen la base de las pirámides de alimento, permitiendo la movilidad de la energía desde la fuente primaria, el sol, hasta los individuos consumidores del nivel más alto de las cadenas de alimento.
Este mono capuchino bebé (Especie Cebus olivaceus, Familia Cebidae), fue encontrado por mis amigos campesinos en el sector Mojomú, de la montaña Mucuragua, al norte del Edo. Lara. Me informaron que el animalito vagaba por el suelo, solo, desamparado de su grupo familiar y a merced de muchos depredadores carnívoros.
Los monos capuchinos, así como muchas aves, y mamífros se alimentan a partir de las piñas (Ananas sativa), cultivo introducido en las zonas altas del bosque xerófito del norte del Edo. Lara. Inclusive, los monos llegan a destruir toda la planta de piña en busca de la humedad y nutrientes de la corteza del vegetal.
Los vegetales se alimentan a partir de la energía radiante del sol, gracias a su capacidad de procesar esa energía al realizar la fotosíntesis, consumir parte de ese alimento procesado y almacenar reservas suficientes para los tiempos de escasez, las cuales son aprovechadas por los organismos herbivoristas o consumidores primarios, que acumulan esa energía en sus cuerpos, algunos de los cuales son devorados por los consumidores secundarios, luego, estos últimos pasan a ser fuente de alimento de otros consumidores, hasta que finalmente, el último consumidor de la cadena, sin enemigos naturales, muere por causas no definidas, pasando a formar parte del sustrato, donde es desintegrado por los organismos microscópicos y hongos saprofitas, cediendo parte de su energía al medio ambiente. Aquí se cumple, cabalmente, el principio de conservación de la energía.
La luz solar juega un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de la vida. Los vegetals verdes, portadores de clorofila, evolucionaron para transformar esa energía radiante en energía química que almacenan en los alimentos en forma de PGA, que luego es convertida en ATP.
Una planta de parchita silvestre (Passiflora foetida) crece de manera frondosa, en un sector del Páramo El gallo, dentro de la montaña Mucuragua, al norte del Edo. Lara.
Detalle del fruto y semillas de la parchita silvestre, que aporta nutrientes y agua a las especies de fauna del bioma de bosque xerófito, del norte del Edo. Lara.
Los monos capuchinos, y los humanos, aprovechan los frutos como el de la parchita silvestre y muchos otros, para saciar sus necesidades nutricionales y de agua, en medio de las limitaciones alimentarias que se presentan en el bioma de bosque xerófito.
Muchos artrópodos como este cigarrón negro (Género Xylocopa), se alimentan a partir del nectar, polen y pétalos de las flores silvestres, como la de la parchita. Además, prestan un vital servicio de polinización, fundamental para la reproducción de los gametos sexuales del vegetal y por ende, la formación de semillas y perpetuación de la especie.
Considerando las características físicas, químicas y biológicas, del bosque xerófito, cuyos niveles de precipitación oscilan entre los 500 y 1000 milímetros de agua por año, una evapotranspiración superior a los 1500 milímetros al año y la fuerte exposición solar durante unas 8 horas diarias, que puede generar temperaturas ambientales de hasta 38° Celsius, unido a la escasez de fuentes naturales de agua, cursos de ríos, etc., los individuos herbivoristas y muchos consumidores del resto de las cadenas de alimento, cubren sus necesidades de hidratación consumiendo frutos que aportan suficiente agua, tales como las cactáceas, que acumulan agua y otros nutrientes en sus tallos y hojas crasas, la parchita silvestre (Passiflora foetida), que aporta humedad y nutrientes diversos, el yagrumo (Cecropia peltata, Familia Urticaceae), el mamón (Melicoccus bijugatus), cuyo fruto aporta muchos nutrientes, a través de su pulpa y semilla, entre muchas otras opciones vegetales que tienen su hábitat en el seno del bioma de bosque xerófito, sin olvidar los diversos cadáveres que quedan esparcidos en el sustrato y son devorados por muchos animales carroñeros, que incluyen artrópodos, gasterópodos, pequeños reptiles, aves y mamíferos.
Las especies de la Familia Cactaceae aportan muchos nutrientes a las especies de fauna que habitan el bosque xerófito, incluidos los nutrientes y agua almacenados en sus cladodios, pétalos, polen y nectar de sus llamativas flores y azúcares y fibra de sus frutos, de sabor exquisito.
Guayabas silvestres (Psidium), presentes en el bosque xerófito, aportan nutrientes, que incluyen fibra, carbohidratos, vitaminas y muchas larvas de insectos, que actúan como herbivoristas de estos vegetales.
Los árboles de acacia (Orden Fabales, Familia Fabaceae, Subfamilia Mimosoideae, Género Acacia), constituyen una de las plantas más abundantes en el bosque xerófito, brindando un microclima excelente bajo su sombra, habitat para muchas especies que anidan en sus ramas y una fuente fundamental de nutrientes, a través de sus numerosos frutos envainadores, ricos en fibra, proteinas, vitaminas y carbohidratos. Las hojas de estos árboles también son comestibles, al igual que la corteza del tronco.
La presencia de flores silvestres, tanto de arbustos, como de árboles, es fundamental, tanto para los vegetales mismos, como para las especies de fauna que actúan como polinizadores, o que se alimentan a partir de flores y otras partes del vegetal, garantizando la sobrevivencia de muchas especies que han logrado adaptarse a estas zonas biogeográficas venezolanas.
La rosa de montaña (Brownea grandiceps), con sus coloridas y olorosas flores y sus frutos envainadores, es fuente importante de alimento para muchos animales que habitan el bosque xerófito.
Las plantas silvestres de la Familia Asteraceae, con sus hermosas y apetitosas brácteas, son fuente de alimento para iguanas, aves y muchos mamíferos, que las consumen vorazmente.
Mamíferos, como las especies de la Familia Cervidae (venados), Familia Tayassuidae (Báquiros de collar y marranos de monte), y aves como las especies de la Familia Psittacidae (Loros cara sucia, cabeza amarilla y algunas gauacamayas), son habituales herbivoristas de las flores de plantas bromelias, comiendo la flor de la piña, causando serias pérdidas a los piñicultores.
Las imágenes que han estado observando a medida que leen esta publicación corresponden a zonas ubicadas en el bioma de bosque xerófito de distintas regiones del Edo. Lara, que presentan características comunes que tipifican estos ecosistemas y nos permiten comprender la compleja relación ecológica entre los seres vivos que ocupan estos parajes.
Un hongo de nariz (Género Inonotus, Familia Hymenochaetaceae), crece sobre el tronco de un árbol muerto y a medida que se alimenta, desintegra el material orgánico inerte, para hacerlo viable y que permita el desarrollo de nuevas formas de vida, garantizando que no se desperdicie ningun elemento de este vegetal fallecido. Se le considera un organismo descomponedor y actúa como una especie pionera dentro de la sucesión ecológica.
Definitivamente, la forma más apropiada de estudiar las relaciones ecológicas entre los miembros de un ecosistema, o un bioma, es hacer presencia en el lugar y aplicar las técnicas del método científico, que se inician con la observación profunda y objetiva.
BIBLIOGRAFÏA SUGERIDA:
Bosque seco
FUENTE
BOSQUES XERÒFILOS.
FUENTE
Una mano a la naturaleza.
FUENTE
Gracias por visitar mi blog:
Ali Riera
Todas la imágenes fueron tomadas con un equipo celular Xiaomi Redmi 9C, y son propiedad de .