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El arte de la imitación que logra una especie en relación a muchas otras, se puede considerar una ventaja evolutiva, sobre todo, cuando se trata de vegetales que se cultivan con fines ornamentales en los jardines, o bien, al tratarse de plantas forrajeras, usadas para alimentar al ganado, tal como ocurre con el corocillo, una de las peores malezas del mundo, que ha generado problemas en casi 100 países y la han convertido en una de las arvenses más repudiadas por los agricultores de todo el planeta.
Corocillo, creciendo a sus anchas, entre plantas recién germinadas de papa y cilantro de fraile.
Plantas de corocillo, creciendo de bajo perfil, entre un pasto conformado por gramíneas que se usan para alimentación de ganado.
El corocillo es una planta originaria del continente asiático, que se ha naturalizado en regiones cálidas y tropicales del mundo y la fama de maleza insuperable viene dada por su capacidad de producir entre 60 y 120 tubérculo en cada período de vida, que luego formarán entre 25 y 40 nuevos brotes, ubicados a unos 15 cm. de profundidad en el suelo.
En esta imagen pueden ver tres tubérculos de corocillo, que dieron origen a tres plantas, las cuales se comunican bajo tierra y pueden conformar grupos muy numerosos.
Las flechas de color azul señalan los tubérculos de corocillo, que dan origen a las nuevas plantas.
A nivel taxonómico, el corocillo pertenece al Reino Plantae, División Magnoliophyta, Clase Liliopsida, Orden Cyperales, Familia Cyperaceae, Género Cyperus, Especie Cyperus rotundus.
Estan son las partes visibles de la planta de corocillo, que crecen por encima de la superficie del suelo. Se exceptúan las raicillas, que están bajo tierra, pero son fáciles de extraer, por estar muy cerca de la superficie.
Por debajo de la raicillas, a unos 15 cm del suelo, se forman los tubérculos, de color blanquecino en esta imagen, y una raiz primaria que, además de ser activa en el crecimiento hacia el centro de la tierra, actúa como órgano de reserva de agua y nutrientes.
En sus primeras etapas de vida, las plantas de corocillo imitan la forma de la grama, especialmente las variedades esmeralda y San Agustín, además de simular la estructura corporal de muchas gramíneas usadas para alimentar al ganado, impidiendo que los agricultores o los jardineros las arranquen de cuajo del espacio que ocupan, logrando formar sus rizomas y tubérculos, y al fructificar, que es cuando los ojos inexpertos las detectan, ya han alcanzado su objetivo, que es invadir el terreno y entrar en estado de latencia, o desarrollar una nueva planta de corocillo, a partir de los nutrientes presentes en el suelo, que les roban a las especies vegetales que tienen de vecinas.
Plantas de grama San agustín, creciendo en un jardín que también alberga plantas de corocillo. Logré identificar esta maleza por la inflorescencia, de aspecto muy particular.
Plantas jóvenes de corocillo, mostrando sus hojas, entrelazadas con la grama esmeralda de un jardín ornamental.
Uds., se preguntarán ¿Por qué es tan difícil erradicar una maleza como el corocillo?
Abundantes plantas de corocillo, creciendo en un conuco de maíz (Zea mays, Familia Poaceae o Gramineae), en el que también se cultivan rosas.
La respuesta a esta interrogante tiene que ver con la biología de esta especie vegetal, cuyas primeras hojas se parecen al cultivo que tienen de vecinos, luego al crecer y espigar, cuando ya han sido detectadas porque han cambiado la morfología de su cuerpo exterior, que las distingue de otras Cyperaceae y Gramineae, el jardinero o agricultor las arranca, ya sea a mano o con alguna herramienta, y extrae las raicillas, tallo y hojas de la planta, pero a unos 15 cm, en el subsuelo, han quedado intactos los rizomas, que se desprenden con facilidad del resto de la planta, y se mantienen unidos por estolones, formando una intrincada red de potenciales plantas, que se alimentan a partir de los tubérculos y raíces que han almacenado suficientes nutrientes para volver a fructificar y, pronto las vemos emerger por encima de la superficie del suelo, imitando nuevamente, a sus vecinas circunstanciales.
Plantas de corocillo, aún jóvenes, imitando a las plantas de la grama de un jardín.
Plantas de corocillo que ya han espigado y se ven morfológicamente diferentes a las plantas de la grama.
Tubérculos y raíces de varias plantas de corocillo, que crecían por debajo de la tierra entrelazadas a través de filamentos rizomatosos.
Más abajo, hasta unos 15 cm, encontramos la raíz primaria, representada por una estructura de crecimiento que almacena agua y nutrientes con los cuales cubre los requerimientos nutricionales de la nueva planta, de modo que no importa cuántas veces arranquemos la parte visible del corocillo, si no extraemos los rizomas y tubérculos, pronto tendremos otra camada de plántulas, capaces de seguir invadiendo nuestro terreno agrícola.
Las flechas azules indican los rizomas en forma de filamentos, que dan origen a los tubérculos y entrelazan las plantas de corocillo por debajo del suelo.
Muchos jardineros acostumbran a escarbar hasta una profundidad de treinta cm por debajo de la tierra, retiran este material del suelo, colocan un plástico negro en el espacio donde antes estaba la tierra, agregan suficiente material para formar un nuevo sustrato, cuidando de que no esté contaminada con corocillo u otras malezas, y es allí, donde dan inicio a una nueva siembra, libre de arvenses.
Un jardín ornamental, ubicado en el caserío Palmira, Edo. Lara, al que se ha retirado la tierra contaminada con corocillo y sembrado con grama San Agustín, que apenas comienza a emerger. Este proceso se realizó el 11 de abril 2021.
El mismo jardín ubicado en el caserío Palmira, mostrando la grama ya prendida en el suelo. Esta imagen se tomó el día 26 de febrero de 2023.
Esta técnica de cambiar el sustrato, colocando uno libre de malezas, es factible en espacios pequeños como los jardines ornamentales, pero en grandes extensiones de terreno, como el usado para el pastoreo de ganado, siembra de maíz o arroz, la experiencia agrícola ha demostrado que, al desarrollarse completamente, las gramíneas tienden a asfixiar a cualquier planta vecina y les impiden que emerjan, controlando el corocillo y otras malezas, sin necesidad de usar productos químicos residuales, que implican riesgo para el ambiente.
La grama San Agustín fue capaz de impedir el desarrollo de las plantas de corocillo.
Este pasto, ya completamente desarrollado sobre el sustrato, sumado a la acción de pastoreo y mordisqueo del ganado vacuno, contribuyen a bloquear el desarrollo de las especies de la Familia Cyperaceae, como el corocillo.
El pase de rastra y otros artificios mecánicos, también extrae los rizomas y tubérculos del corocillo del subsuelo que, al exponerse al inclemente sol, o bajas temperaturas, pueden perder sus propiedades germinativas por efecto de la desecación, o congelamiento, pero lo más conveniente es retirar ese material, basura, del corte y quemarlo o enterrarlo en lugares alejados de las parcelas de cultivo.
Existen productos químicos preemergentes, sistémicos, residuales, que actúan de manera selectiva sobre el corocillo y muchas otras malezas, pero en esta publicación no vamos a hacer recomendaciones al respecto, por razones de protección al ambiente natural.
Plantas de corocillo, ya espigadas, creciendo en un corte sembrado con pasto, usado para pastoreo de ganado. El ganado consume el corocillo y otras malezas pero el aporte nutricional de estas especies de la Familia Cyperaceae es bajo, afectando la conversión de proteina y otros nutrientes, en carne.
Las últimas tendencias asoman al corocillo como una especie vegetal con propiedades de planta medicinal; que puede ser usada en arreglos florales, o como insecticida, herbicida, sustrato hidropónico, planta melífera, etc.
Esta consideración del corocillo como planta beneficiosa está en concordancia con hallazgos arqueológicas en el continente asiático, que indican que la medicina ayurveda y la medicina oriental china, ya usaban esta planta como alimento, como infusión y para tratar problemas de caries dentales, por la capacidad que tiene el extracto de la planta, de inhibir el crecimiento de bacterias.
El tubérculo del corocillo, formado a partir del rizoma, cocinado en agua hirviendo, es comestible y aporta nutrientes carbohidratados, como el almidón.
El mecanismo de reproducción sexual del corocillo es una opción viable para esta especie vegetal, pero la efectividad de la reproducción asexual, a través de los rizomas, que dan origen a los tubérculos, es más efectiva y eficaz, además de sobrevivir a la mayoría de los herbicidas.
El secreto de la resistencia del corocillo como maleza está oculta bajo el suelo.
Bibliografía sugerida:
Efecto de la calidad de luz sobre el crecimiento del corocillo (Cyperus rotundus L.).
FUENTE
Cyperus rotundus.
FUENTE
EFECTOS DE EXTRACTOS ACUOSOS DEL FOLLAJE DEL COROCILLO (CYPERUS ROTUNDUS L.) SOBRE LA GERMINACIÓN DE SEMILLAS Y EL CRECIMIENTO DE PLÁNTULAS DE AJONJOLÍ (SESAMUM INDICUM L.) CV. ARAPATOL S-15.
FUENTE
Cyperus rotundus.
FUENTE
El corocillo (Cyperus rotundus L.):la maleza y su uso potencial.
FUENTE
Manual de reconocimiento de arvenses en el cultivo de la caña de azúcar.
FUENTE
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Ali Riera
Todas las imágenes fueron tomadas con un equipo celular Xiaomi Redmi9C y son propiedad de