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La presencia de plantas silvestres como el algodoncillo (Asclepsias) y otras que incluyen el diente de león, zinnia (ambas de la Familia Asteraceae), y muchas más, desempeñan un papel ecológico fundamental en la consolidación de los ecosistemas naturales ya que aportan nutrientes fundamentales, especialmente para las lepidópteras, reptiles como las iguanas y algunos pequeños mamíferos, que dependen de esos aportes nutricionales para su subsistencia y desarrollo vital.
Una planta silvestre conocida como algodoncillo o rompemuelas (Orden Gentianales, Familia Apocynaceae, Especie Asclepias curassavica), crece en una zona rural del municipio Andrés Eloy Blanco, Edo. Lara, en Venezuela. Esta planta es visitada frecuentemente por artrópodos de todo tipo.
Estas plantas silvestres han evolucionado de manera muy llamativa, especializándose en atraer animales que puedan transportar sus semillas, o usando el agua y el viento como mecanismos de dispersión, para, así lograr que sus descendientes, en este caso, las semillas contentivas de los embriones, se posicionen en sitios alejados de la planta madre, sobre suelo fértil que les permita germinar, desarrollarse y reproducirse, para perpetuar la especie.
Una planta silvestre conocida como algodoncillo, en plena etapa de dispersión de semillas, ubicada en una zona rural del municipio Andrés Eloy Blanco, Edo. Lara, nos muestra sus semillas muy livianas, adornadas con unas plumillas, llamadas vilano, que les permiten volar y distribuirse en forma apropiada en el área circundante a la ubicación de la planta madre. En ocasiones, también se dispersan adhiriéndose al pelaje de los animales que caminan en su entorno, o arrastradas por el agua de lluvias.
Una de las semillas voladoras del algodoncillo se ha adherido a mi abrigo.
Video subido desde mi cuenta de YouTube, que pueden seguir como Ali Riera
A medida que ocurre todo ese proceso de desarrollo del ciclo vital de las plantas con flores que crecen en forma silvestres, la energía y la materia de las plantas se va trasladando, por intermedio de las cadenas de alimento, a los seres consumidores de diferentes niveles, bajo el principio de conservación de la energía.
Recuerden que las asclepias producen multiples semillas, que pueden alimentar muchas chinches del algodoncillo. En esta imagen podemos observar las semillas de Asclepias curassavica aún adheridas al fruto folicular que produce esta planta.
Multiples semillas de Asclepias curassavica, con su vilano, ya listas para iniciar la dispersión en el entorno del ecosistema, fotografiadas en una zona rural del municipio Andrés Eloy Blanco, Edo. Lara.
Esta es la trampa de una araña depredadora, en cuya tela de seda se pueden observar algunas semillas de algodoncillo, que de seguro pueden motivar a una chinche, como Oncopeltus fasciatus (chinche del algodoncillo), a tratar de alimentarse de estas, arriesgándose a ser atrapadas por la araña.
El algodoncillo y muchas otras plantas silvestres tienen la capacidad de consolidar el suelo y subsuelo, por intermedio de sus raíces y el tallo, lo que favorece el desarrollo de plantas de mayor envergadura, el alojamiento de muchas especies animales en los hábitats que se forman entre los órganos de estos vegetales y en cuevas y galerías bajo el suelo, preservando nutrientes fundamentales, tales como el carbono, la materia orgánica rica en carbohidratos, proteinas y vitaminas, y mejorando la granulometría del suelo.
La flor amarilla, de una planta silvestre no identificada crece al lado de la cueva que sirve de refugio a una araña depredadora. Cualquier insecto que se pose sobre esa flor corre el riesgo de ser detectado por el arácnido que, de seguro, ancló alguno de los filamentos de seda de la trampa sobre esa flor.
Bajo el suelo, se divisa la cueva de algún reptil que escapa del calor de esta zona rural tropical del municipio Andrés Eloy Blanco, amparado en la cobertura que les brindan las plantas de la superficie y en la escasa insolación que llega al subsuelo. Desde ese sitio, puede salir con rapidez y ejercer ataques depredadores a los artrópodos que deambulen en esa zona.
Podemos concluir que las plantas silvestres y sus flores nos garantizan:
-.Un hábitat apropiado para muchos polinizadores y otras especies
animales.
-.Constituyen un alimento nutritivo para artrópodos de todo tipo,
reptiles como las iguanas, aves y pequeños mamíferos.
-.Retienen los nutrientes en el suelo, que quedan atrapados entre los
pelos absorventes de las raíces, además de dar firmeza y
consolidación a los terrenos.
-.Mejoran el microclima a nivel del suelo, valiéndose de la cobertura
vegetal que conforman en sus densos grupos.
Diferentes plantas silvestres, algunas en etapa de floración, crecen en un terreno que correspondía a una parcela agrícola, ubicada en los espacios rurales del municipio Andrés Eloy Blanco, Edo. Lara.
Una mariposa se posa y hace cripsis, sobre una hoja amarillenta de una planta silvestre no identificada, casi al ras del suelo, escondida entre muchas otras plantas silvestres. Aun así, puede ser víctima del ataque de algún depredador.
Sin lugar a dudas, debemos preservar estas y otras plantas silvestres, lo que va a redundar en la consolidación de los ecosistemas
Una planta silvestre de la Familia Malvaceae, nos muestra su hermosa flor amarilla, con órganos reproductores visibles, ricos en polen, que atraen muchos artrópodos, que además de alimentarse, cumplen un papel fundamental en la reproduciión y propagación de esta especie vegetal.
Bibliografía sugerida:
¿Qué beneficios aportan las flores silvestres?
FUENTE
Asclepias curassavica
FUENTE
Folículo (botánica).
FUENTE
Gran Chinche del Algodoncillo (Oncopeltus fasciatus).
FUENTE
Oncopeltus fasciatus
FUENTE
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Ali Riera
Todas las imágenes fueron tomadas con un equipo celular Xiaomi Redmi9C y son propiedad de .