Ojos nostálgicos miran al cielo,
incrédulos fijan en él su mirada,
bajo la tierra yace más de un anhelo,
mientras otros se mezclan con la nada.
Sonreír irónico llega al firmamento,
en tanto mil lagrimas cayendo están.
Y las preguntas en todo momento:
¿Mis pasos señor, a dónde van?
¿Es todo hombre por dentro un ser perverso?,
¿no fue muy grande el dolor para soportar?,
¿tiene acaso sentido este verso
con que al mundo entero dé mi grave pesar?
No hay respuestas que el dolor sane,
no hay argumentos que justifiquen.
El hombre debe ser hombre que cuide,
hombre que respete, hombre que edifique.
No es hombre el que mancilla,
no es hombre el que violenta,
no es hombre el que asesina
las ilusiones de un inocente.
la peor muerte es cuando ha quedado el cascarón vacío,
cuando las ilusiones, los sueños, las metas
para siempre se han extinguido.
Vaga el alma por el sendero triste,
donde la voz del silencio se escucha sin cesar.
Ahí dónde la luz no existe,
dónde los ojos se cierran para poder mirar.