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La supervivencia de los seres vivos radica en tres hechos fundamentales:
alimentarse, evitar ser comido por otro, y perpetuar la especie.
Mi perra Laika.
Al parecer estos hechos solo se hacen posibles, si el ser vivo en cuestión, se alimenta apropiadamente, para lograr crecer, desarrollarse, reproducirse y dejar descendencia, que vendría a representar la base de la perpetuación de la especie.
Mi hijo Elí José, junto a la cabra Lupe, en Palmira, Edo Lara.
En la mayoría de los casos, tienen ventaja, aquellos seres vivos que son omnívoros, esto es, se alimentan a partir de material vegetal, o animal, sin importar si alternan un tipo de alimento con el otro, por lo que se les considera generalistas, ya que se aprovechan de todo tipo de alimentos que se les presenta, sean vivos o materia muerta, logrando convertir esos nutrientes en parte de sus tejidos corporales.
Azulejo de jardín, que puede alimentarse de insectos y sus larvas, frutos, hojas y semillas.
Los animales omnívoros poseen los dientes afilados de los carnívoros y las piezas dentarias planas de los herbívoros.
A diferencia de los carnívoros, que tienen el sistema digestivo corto, o los herbívoros, que tienen un aparato digestivo largo, de varias cámaras para regurgitar la comida, los omnívoros poseen un sistema digestivo intermedio, y cuando no tienen dientes, poseen una estructura llamada molleja, llena de piedras que muelen el alimento.
Toro (Bos primigenius taurus), un herbívoro estricto.
Gallinas, del Género Gallus, omnívoros, con pico y sin dientes.
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Se pueden considerar como omnívoros unos veinte grupos de seres vivos del reino animal, de los cuales, el más destacado es el ser humano, que se alimenta de manera muy sofisticada, a partir de casi cualquier cosa.
Desde el momento cuando el hombre dominó el fuego y comenzó a consumir alimentos procesados, la fuerza que debía ejercer con el maxilar superior comenzó a disminuir, ya que las carnes cocidas eran más suaves, lo que trajo como consecuencia que el hueso maxilar se hiciera cada vez más pequeño, dejando más espacio a la caja craneana, y con ello, un aumento del volumen del cerebro.
Así, la capacidad de los humanos de alimentarse a partir de casi cualquier cosa, sobre todo comida procesada, los llevó a obtener el cerebro más grande en todo el reino animal, desarrollando destrezas como la actividad oculomotora, y el pensamiento analítico, que son la base de las potencialidades cerebrales.
Entre los grupos animales omnívoros, menos desarrollados que el hombre, pero con un gran éxito evolutivo destacan los marranos, que comen de todo, y han proliferado en número y en potencialidades adaptativas, gracias a su capacidad de procesar y asimilar casi cualquier tipo de comida, convirtiéndolos en generalistas y oportunistas de excepción, y también en una de las especies invasoras más dañinas.
Báquiro cinchado (Dicotyles tajacu, Familia Tayassuidae), cerdos americanos.
FUENTE
El estómago de los marranos del viejo mundo (Género Sus), tiene una flora bacteriana y jugos gástricos capaces de procesar cualquier tipo de comida, además de una dentadura muy versátil.
En el caso del perro, que es una subespecie de lobo (canis lupus), animal carnívoro estricto, la evolución y la domesticación, lo convirtieron en un animal omnívoro, desde el momento en que fue capaz de procesar el almidón, presente en casi todas las comidas que ingiere, distintas a la carne.
Esta conversión de carnívoro a omnívoro, trajo cambios importantes en los órganos del sistema digestivo del perro, incluyendo los dientes, sin olvidar que la visión y el olfato, han ido perdiendo potencialidades, en muchas de las razas caninas.
Algunas aves, con su sistema digestivo, incluida la molleja, capaz de procesar los duros granos, fueron sometidas a domesticación por parte del hombre, haciendo que se adaptaran a comer los alimentos procesados, con base en harinas de pescado, proteínas como la soja, y restos de comida casera, generando cambios importantes en los hábitos alimenticios.
Las aves domésticas, descendientes de especies del género Gallus, en estado silvestre, o criadas en patios, lejos del corral, son capaces de comer toda materia orgánica que tengan a su alcance, lo que incluye pasto, insectos como cucarachas, grillos, moscas, además de sus propios huevos, pichones, y hasta sus propias congéneres.
Esta capacidad de comer de todo, sea de naturaleza animal o vegetal, ha sido la base del éxito de animales como los ratones y ratas, que han llegado a guardar en sus genes el hábito de vivir cerca de las casas de los humanos, convirtiéndolos en funestas plagas, que transmiten agentes causales de enfermedades graves.
La diferencia entre la vida y la muerte de un animal puede estar en su capacidad de adaptarse a comer cualquier tipo de alimento (omnívoro), desarrollándose y reproduciéndose, para perpetuar su especie.
Ali Riera
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