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La mayoría de las especies del Reino Animal presentan algún grado de diferenciación morfológica entre los individuos de sexo femenino y sexo masculino, esto con el fin de asegurar el acceso al alimento, la atracción entre parejas y la cópula sexual, que al final producirá un embrión, que se convertirá en nuevo ser vivo.
A nivel biológico, los seres humanos presentan un fuerte dimorfismo sexual, determinado por los cromosomas XX (sexo femenino) y XY (sexo masculino)
Puede ser la forma, el color, el sonido que emiten, o simplemente, el olor que despiden los cuerpos, los factores que representen esa diferenciación entre individuos y sus géneros sexuales, que la mayoría de las veces se convierten en una licencia para que los machos no ataquen a las hembras de su especie, como si ocurre cuando se encuentran individuos del mismo sexo y especie, sin jerarquía o estatus social de manada.
Un toro, macho de la especie Bos taurus, mostrando su robusto cuerpo y sus genitales.
Una vaca, hembra de la especie Bos taurus, mostrando su cuerpo grávido, a punto de parir.
Parece algo trivial, pero tener acceso a la comida, o a una pareja sexual, es el resultado de un proceso complejo de evolución que ha permitido a los individuos de una misma especie diferenciarse de los otros congéneres de su mismo sexo, haciéndolos de mayor tamaño, más coloridos, de un mejor trinar, o que expidan feromonas apropiadas para atraer a sus compañeras sexuales, superando a los otros individuos y perpetuando su carga genética en las siguientes generaciones.
Canarios de tejado (Sicalis flaveola), mostrando las coloridas diferencias entre hembras y machos. También se diferencian en el trinar.
Lapas (Cuniculus paca), cazadas en una comunidad campesina de los llanos occidentales de Venezuela, que presentan poco dimorfismo sexual, aparte de los pequeños genitales y glándulas mamarias.
Todo se basa en la variabilidad genética entre individuos de una misma especie, lo que genera diferencias sutiles, que pueden facilitar el acceso seguro a los elementos básicos de la vida, ya mencionados, como la comida, la pareja, el agua, un hábitat, o a la manada, siendo la selección natural y la competencia entre especies los fenómenos naturales que van a escoger a los más aptos, permitiéndoles que sobrevivan, se alimenten, se apareen y transmitan sus genes a una nueva generación.
En las ratas y ratones, la variabilidad que genera dimorfismo sexual es muy sutil, y quizás, lo relevante es la astucia para sobrevivir en el entorno.
Los individuos con variabilidad dentro de su población, que no han sido seleccionados por la naturaleza para sobrevivir, simplemente van desapareciendo, dando paso a la prevalencia de aquellos individuos que presentan el mejor fenotipo, respaldado por un genotipo, que pasa de generación en generación, logrando que la naturaleza los seleccione como los más aptos para adaptarse a las condiciones ambientales, respaldados por su variabilidad morfológica.
La probabilidad matemática de que nazcan individuos hembras y machos es de 50% para cada sexo, pero he notado que en el caso de los canarios de tejado los machos son más abundantes y pendencieros, y por su colorido plumaje corren mayor riesgo de ser atacados por depredadores que las hembras de tonos mojosos.
Veamos algunos casos específicos:
Aquellos individuos hermafroditas, como los gasterópodos, que presentan en el cuerpo tanto órganos femeninos como masculinos necesitan la capacidad cierta de desplazamiento, para poder encontrar una pareja a la cual fecundar y que los fecunde a ellos, teniendo ventajas los individuos más veloces y ubicados en zonas húmedas, potencialmente viables para que existan otros gasterópodos.
Babosas
FUENTE
En el caso de muchos reptiles, sobre todo los del Genero Crocodylus e Iguana, que presentan pocas diferencias entre el macho y la hembra, es necesario recurrir a la revisión de su cloaca para verificar si tienen un órgano copulador masculino o simplemente son hembras.
Las aves representan un caso emblemático de dimorfismo sexual, ya que su evolución divergente las llevó a adquirir adaptaciones que incluyen variantes en el color de los machos y hembras de muchas especies.
Variaciones en el tamaño del cuerpo.
Variaciones en la capacidad de cantar, gorjear o trinar.
El cantío del gallo lo diferencia del cacarear de las gallinas. Algo similar ocurrre con muchas aves canoras.
Los conejos, del Orden Lagomorfo, son muy parecidos a simple vista, por lo que es necesario revisar sus genitales para ver si presentan una vulva o testículos.
Los perros también presentan mucho parecido entre las hembras y los machos, pero los órganos genitales y una diferencia en la corpulencia nos permiten diferencias los sexos.
Pudiéramos continuar con muchos ejemplos particulares de dimorfismo sexual entre individuos de la misma especie, pero asumo que está clara la intención del proceso evolutivo al potenciar la capacidad de variabilidad de los seres vivos, generando oportunidades de adaptación para unos y de extinción para otros, seleccionando a los más aptos para que sobrevivan en los espacios naturales y perpetúen esas diferencias morfológicas a través del mecanismo de mutación y reproducción sexual.
Noten el morro incipiente sobre la cabeza del pescado de la derecha, el macho.
Bibliografía sugerida:
Dimorfismo sexual: qué es y ejemplos.
FUENTE
Redefiniendo el dimorfismo sexual.
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Las mutaciones y la variabilidad genética.
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Ali Riera
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