Un saludo cordial a todos los miembros de la prestigiosa comunidad HIVE.
La preparación de nuestros alimentos amerita un control higiénico y vigilancia de las condiciones de los utensilios y materiales a utilizar, de forma de garantizar que consumamos solo lo conveniente para conservar nuestra salud, impidiendo que nos traguemos cualquier parásito, u otro espécimen macroscópico, que ponga en peligro nuestra vida, causándonos enfermedades costosas y peligrosas.
Muchas veces, los alimentos que tenemos en nuestros hogares, o que provienen de los cultivos hortícolas, vienen infestados por plagas agrícolas, que en sí mismos no nos generan enfermedades, pero una vez en nuestro tracto digestivo pueden servir de vehículos para que nos invadan parásitos, como bacterias, protozoarios, nemátodos o platelmintos, que, si son perjudiciales para nuestra salud, y que ameritan altos recursos para su detección y erradicación total fuera de nuestros cuerpos.
Este es el caso de muchos moluscos, animales de cuerpo blando, que segregan sustancias tipo mucílago, que les sirven para reptar, que pueden ser perjudiciales para los seres humanos por sus implicaciones químicas.
Otro elemento importante con los moluscos de la Clase Gastropoda, es que se les han encontrado nemátodos viviendo en su sistema digestivo, que pueden transmitirse a muchos miembros del Reino Animal, incluidos los seres humanos, destacando el caso de las babosas, que presentan infestaciones por nemátodos, capaces de generar serios daños al organismo del huésped.
Nemátodo presente en el tracto digestivo de las babosas.
FUENTE
En momentos cuando preparaba una ensalada con lechuga romana (Lactuca sativa L. var. longifolia), para complementar el almuerzo, encontré una babosa, del Género Deroceras, Familia Agriolimacidae, Orden Stylommatophora (pulmonados), Clase Gastropoda, Filo Mollusca, durmiendo entre las hojas de esta planta, y por suerte pudimos retirarla antes de consumir la ensalada.
Lo más grave de este hallazgo es que las babosas son parasitadas por un nemátodo conocido como el gusano del cerebro (Parelaphostrongylus tenuis), capaz de invadir también a los venados (Odocoileus virginianus) y alces, ubicándose en el cerebro, luego en todo el sistema nervioso central y los pulmones, generando daños neurológicos graves en todo ese tejido.
Los ciervos o venados y otros ungulados son propensos a sufrir infecciones por nemátodos del Género Parelaphostrongylus.
Este nemátodo que invade a las babosas también es capaz de generar severas infecciones en los seres humanos, como la meningitis, y otras afecciones del sistema nervioso central y de las vías respiratorias.
Lo más conveniente es tener mucha higiene a la hora de preparar los alimentos, especialmente las ensaladas crudas, para evitar infestaciones que nos causen una enfermedad.
La lechuga romana donde encontré la babosa proviene de un comercio Barquisimetano llamado Feria de la verdura, cuyos productos proceden de la región andina venezolana, y este tipo de hallazgos es reiterado, a pesar de los esfuerzos de los agricultores por eliminar estas plagas, que generan grandes pérdidas económicas, no solo en los cultivos de lechuga sino también en la soja, maíz y girasol.
Desde el punto de vista biológico, las babosas son hermosos animales., que presentan una cabeza portadora de cuatro antenas, de las cuales, los dos superiores son portadoras de los ojos y, además, todas tienen funciones táctiles y olfatorias.
Video subido desde mi cuenta de YouTube, que pueden seguir como Ali Riera.
La boca presenta dos mandíbulas, una lengua o rádula y dientes, capaces de devorar todo el material vegetal que requieren para su metabolismo.
En la parte delantera, dorsal, del cuerpo de la babosa se encuentra una región más gruesa y resistente, a modo de placa protectora de los órganos ubicados en esa zona, denominada el manto.
La región ventral del cuerpo de las babosas presenta una estructura musculosa denominada pie, que permite la reptación y desplazamiento del animal, facilitada por un gel mucilaginoso producido en la zona caudal del pie, de aspecto viscoso y con propiedades adherentes, bactericidas y de protección mecánica.
Las babosas son animales de hábitos nocturnos, muy activos, hermafroditas, que ponen huevos, y de allí eclosionan los individuos juveniles.
Su ciclo vital se cumple en menos de un año y son muy prolíficas, destacando que los animales forrajeros los tragan junto con el pasto, además de ser comidos por anfibios, aves y pequeños reptiles.
Recuerden que consumir las babosas u otros gasterópodos, conlleva el riesgo de reacción adversa al moco que estos producen y la potencial infección por nemátodos que las parasitan, que pudieran causar serías enfermedades en nuestro organismo, de forma tal, que lo más conveniente es evitar tragarlas, entremezcladas en nuestros alimentos, sobre todo, las ensaladas crudas.
Aun así, las babosas son hermosos animales y juegan un importante papel ecológico en las cadenas de alimentos, hidratación e aireación de los componentes granulométricos del suelo, así como en la degradación de restos orgánicos presentes en ese sustrato.
Bibliografía sugerida:
Babosas.
FUENTE
Parelaphostrongylus tenuis.
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Por qué no debes comerte una babosa.
FUENTE
Parelaphostrongylus tenuis.
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Ali Riera
El video y todas las fotografías, excepto las que indican la fuente, fueron tomadas con un celular Xiaomi Redmi 9c y son propiedad de .