Segunda parte de mis aventuras durante los viajes en estos 2 años de pandemia, ahora que el último obstáculo, el ingreso del PCR a Cuba, ojalá haya sido superado definitivamente.
Nos quedamos en febrero de 2021, después de casi 40 días de vacaciones
Era hora de irse a casa. Había llamado dos veces a Air France para mover el vuelo de vuelta por lo largo de la cuarentena, también había preguntado si era necesario el PCR de salida, dos veces me habían dicho que no.
Un viernes luego llego a Jose 'Marti', aeropuerto de La Habana,
obviamente, me piden la PCR.
Hago un poco de lío señalando que me habían dicho que no hacía falta pero… estamos en Cuba.
No estaba mal, no estaba trabajando y unos días más de vacaciones en La Habana no estaba mal, además podía mover el vuelo sin costo adicional ya que los aviones estaban medio vacíos.
A la mañana siguiente voy temprano a la clínica internacional de Siboney a hacerme el pcr, había tanto extranjeros como cubanos, me demoro como una hora y media en hacerme el examen pagado con tarjeta de crédito, el resultado a la tarde siguiente, quizás.
Tuve el avión el domingo por la noche, por la tarde llamo a la clínica, resultado negativo pero hubo que recogerlo para mostrarlo en el aeropuerto, al final embarco esa misma tarde para Italia, obviamente ni en Francia ni en Malpensa nadie me pregunta nada.
Mediados de noviembre de 2021, otro viaje a Cuba, un buen mes solo para deshacerse de un poco de cansancio, la situación de la pandemia ha mejorado, gimnasio abierto, vacunas hechas, Cuba solo te pide la PCR además de los demás trámites burocráticos que hay que hacer.
Después de un largo viaje de Air France para cambiar el horario del vuelo a París desde Turín, llego a La Habana, antes del control de pasaportes hay una fila de médicos que revisan el pase verde que es mejor papel para evitar retrasos por su falta de personalizado en todo lo que sea digital.
De todos modos, todo bien, llego a Las Tunas con el Viazul.
Por la ciudad mucha atención de la gente, nadie sin mascarilla, los restaurantes están abiertos, todavía no estamos en la normalidad absoluta pero hay avances significativos en comparación con
enero de 2021.
Incluso en la mayoría de las tiendas de mercadería en comparación con unos meses antes, las colas han disminuido considerablemente, al fin y al cabo siempre ha habido colas en Cuba.
Antes de volver decido hacer el pcr de ida, solicitado por Italia, en Las Tunas, perderé unos días en La Habana pero evitaré colas y particular menate.
Voy a pagar el tampón en el hospital Guevara un domingo por la tarde, con la tarjeta Bitcoin que también funciona en Cuba, unos días después en la clínica epidemiológica en 10 minutos hago todo, en la misma tarde, a pedido mío, ya tengo el resultado , por
suerte negativa.
Digo afortunadamente porque muchos italianos luego dieron positivo asintomáticos, tuvieron que pasar una semana encerrados en casa hasta el próximo hisopado que, en caso de negatividad, habría permitido el regreso a Italia.
Parto de La Habana donde me piden tanto el PCR como el PLF que me van a pedir, además del pase verde, también en Francia.
En Caselle un financiero me pregunta si tengo cigarros o ron, cuando le digo que también tengo la PCR hecha en Cuba y expresamente solicitada por nuestro país, se encoge de hombros y me dice que me puedo ir.
Para el próximo viaje, realmente esperaba que se quitaran esto.
PCR entrante, más allá del costo, ya que se debe hacer en un medio hospitalario o en una clínica, estaba la menata de esperarlo el día antes de la salida y todo lo demás.
Para el regreso a Italia ya no es necesario más de un mes, mucho
entonces nadie revisó nada frente a los porrazos para hacerlo en Cuba.
Esto es lo que creo, a la fecha sigue siendo necesario el PLF (formulario de localización de pasajeros) así como el formulario de viajeros para ser llenado antes de ingresar a Cuba, la recomendación es viajar siempre informado de todo lo que sirva.
Las fotografías tomadas con mi teléfono.