Me he topado por casualidad con la imagen que sirve de portada a esta post, y no he podido evitar pensar en la famosa frase de "la media naranja" y como me incomoda e incluso disgusta.
Y no quiero decir con esto que estoy en contra de que las personas den importancia a encontrar a su alma gemela, otra referencia común, o alguien compatible con quienes poder tener vida en pareja, sino que estoy en contra de algunas lecturas comunes derivadas de la frase.
La más obvia y común es que no estamos completos hasta que no encontramos a esa persona que nos complementa y da sentido a nuestra vida, algo que muchas personas tienen la fortuna de vivir sin siquiera buscarlo, mientras que otras lo buscan toda la vida sin éxito.
La idea está tan generalizada e impregnada en nuestra psique que la damos como una verdad absoluta, y buscamos y buscamos a "nuestra media naranja" como si fuera la solución a nuestros problemas, la respuesta a nuestros sueños, y una garantía a la felicidad, y nada más alejado de la realidad.
Y no es que eso no pueda suceder, o sea malo que suceda, para nada. Lo malo es el peso que le damos a esa "media naranja" como respuesta a nuestra búsqueda de sentido de la vida. Lo malo está en asignar a esa persona la responsabilidad por nuestra felicidad y nuestra realización personal.
La vida no es como en las caricaturas en donde el "vivieron felices para siempre" es una garantía. En la vida eso no existe, y asignarle a una persona la responsabilidad de que suceda es, desde mi punto de vista, un error capital.
Nuestra felicidad, lo que quiera que eso sea, es nuestra responsabilidad y no es algo que debemos delegar o asignar a otros. Porque la realidad es que no nacemos siendo medias naranjas que necesitan a otra mitad para tener sentido, nacemos siendo naranjas completas con todo lo necesario para ser felices con o sin alguien al lado.
De hecho hoy día, con la inseminación artificial y la adopción, ya ni siquiera hace falta una pareja para tener hijos y formar una familia, y si bien de manera lenta, la mentalidad de las nuevas generaciones empieza a cambiar en este sentido. Cada vez es menos raro escuchar a jóvenes decir que no planean tener hijos, y que optan por maneras de realización personal que van más allá de casarse y tener una familia tradicional.
Así que va siendo tiempo de dejar de creer en cuentos de hadas y asumir la responsabilidad por nuestra felicidad, y si tenemos la fortuna de tener una pareja, no verla como la responsable de nuestra felicidad, sino como alguien con quien compartir la nuestra, una producto no solo de vivir en pareja con esa persona, sino de muchos otros factores que hacen de nuestra vida algo digno de vivir y disfrutar.
Asumamos de una vez que somos naranjas completas, y en vez de buscar una media naranja, busquemos otra naranja completa como nosotros. Puede que no sea sencillo pero por alguna naranja hay que empezar, ¿no creen?
©bonzopoe, 2021.
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