Cuando apenas eran niños
muy lejos en la distancia
observo dos corazones
unidos por la esperanza.
La esperanza de un amor
que surgió cuando eran niños
en aquel pequeño pueblo
donde abundaban los lirios.
Ella blanquita como algodón,
él, marroncito chocolate,
jugaban, reían, bailaban
y llegaron a enamorarse.
Con un amor inocente
que los hacia sonrojar
cuando rozaban sus manos
en un encuentro casual.
Para él mirar sus ojos
era un remanso de paz,
para ella su sonrisa
era su fuente de felicidad.
Ambos crecieron muy pronto,
ya eran hombre y mujer
pero aquel amor de niños
nunca dejaron perder.
Ahora en su madurez
como dos adolescentes
sus corazones se emocionan
como la primera vez.
Han cuidado con ternura
y bañado con tiernos cariños
aquel amor que surgió en su vida
cuando apenas eran niños.