Planeta Tierra, año 2022
Latente Humanidad:
¿Cómo estar tranquilo ante tan inmensurable intranquilidad?
En estos días no se puede vivir sin desconcentrarse; la guerra y sus crueles imágenes merodean por la memoria como una agresión a la paz interior. La guerra no es más que un infierno adelantado que el hombre vil y miserable promueve ante los otros, para provocarlos, para hacerlos caer en su juego mortal, para tener con quién seguir matándose cuando llegue a vivir entre los muertos.
Este infierno adelantado no es ajeno a los seres sensibles que creen en ti, Humanidad, en tu amor, en tus virtudes. Justo estaba leyendo, El niño con la pijama de raya, cuando inició la invasión de Rusia a Ucrania y de inmediato se me unieron los dos escenarios; el del libro, ficcional, que narra el holocausto nazi, un capítulo sanguinario de la historia de la civilización; con el real, en una nueva versión mejorada en armas, en tácticas, en juegos de intereses, ¿cómo estar tranquilo ante tan inmensurable intranquilidad?
Pero aquí estamos los humanos, retrocediendo ante la paz, con los mismos tribalismos eternos. Aquí estamos, inseguros y llenos de escaseces, gobernados por incompetentes que han sabido aprovechar la pobreza, que nos miran por encima del hombro, que borran lo que les conviene, que despistan con sus constantes planes. Aquí nos tienen, pero en lugar de iluminar la historia, de enseñarnos a vivir en el mundo, nos han ido matando por escala, por excusa, por nada; pero también, por todo.
Hemos sido la carne de cañón, nosotros, los gobernados; hemos sido lanzados para alcanzar los triunfos de tantos tiranos y hemos sido sacados de sus premios, hemos sido tan buenos criminales que nos hemos matado tan magníficamente bien; para verlos después, sentados, en la misma mesa, compartiendo sus manzanas sagradas y tirándonos al suelo las podridas.
Cómo se puede vivir justo ahora que me llega la imagen de otro niño muerto, que en mi imaginación un tanque de guerra palpita su estruendo infernal, que el estallido de algo pequeño como una bala se lleva a una madre, a un abuelo; arrasa una cultura, agrede la paz mundial.
Pero aquí estamos, Humanidad, viéndolo todo desde las ventanas de las redes sociales para maldecir o para aplaudir, para identificarnos con el menos armado y llamar Goliat al gigante. Aquí estamos clamando por la paz porque es lo único que podemos hacer los menos armados, porque aunque la palabra sea poderosa, jamás ha podido contra el ambiciosísimo deseo de poder de los tiranos. Aquí estamos porque alguien tiene que tener necesidad de paz, necesidad de manifestarlo, necesidad de que nos escuchen, alguien tiene que tener esperanza.
¡Late!; Humanidad.
Jesús Pérez Soto
El modelo de la imagen fui yo y el diseño del collage pertenece a , aquí pueden ver su trabajo.
Los invito a participar en esta iniciativa, aquí las reglas