De nuevo, me quedé mirando a los lados,
impregnado de incertidumbre sin poder decir nada
rogando que el nuevo comienzo, tuviera una urgencia y se anticipara.
De nuevo, aquí estoy,
sollozando sobra la herida,
aquella que nunca sanó, que creí que había suturado
pero sigue abierta, intacta, y sangra la misma herida con diferentes daños.
Dime ¿que fui para ti?
sólo un capricho a destiempo,
el cliché de un error recurrente que se vuelve un lamento.
Acaso fui la señal de que no habías muerto...
Dime si fui para ti algo más que un pasatiempo,
aprendí a ocupar mi lugar
y sé que no puedo esperar convertirme en tu complemento.
De nuevo estoy preguntándome
lo que nunca he dejado de preguntar,
las preguntas más simples que nunca he logrado contestar,
de nuevo me ahogo en soledad en mi propio llanto,
de luto por la muerte de una ilusión que carecía de cimientos.
De nuevo, ruego por una alegría converso con mi soledad
implorándole compañía de nuevo me pierdo en un vino añejo
y escucho en canciones extrañas que hablan de que la felicidad está muy lejos...
Dime si no era yo el que podía hacerte feliz
¿por qué guardaste tanto silencio?,
que me sirvió como excusa a mi para empeñar mi aliento,
dime si eres así, desde antes y hasta cuando no quiero correr el mismo riesgo
cuando la misma herida de nuevo haya sanado.
De nuevo estoy, pidiendo explicaciones
a quien nunca las ha dado quien cree que las emociones
son colores de metáforas o voces del viento.
De nuevo estoy inventando fórmulas
para no volver a pasar por la calle del dolor, de nuevo.