Viviéndote con frenesí me encontré la alegría,
que bajo tu ausencia entusiasmada me sonreía,
era una niña, si que no creía
en nada que le arrancara la inocencia.
Música brotaba de sus labios venturosos
un grito sutil se volvía mucho más caudaloso
era mi vida, si, la del sitio generoso,
que no esperaba más que tu licencia.
Un sol apaciguado brillaba en tus mañanas
fue fácil perderse en el pastizal y sus marañas,
era mi amor si, lo que buscabas,
y me engañaba siempre la conciencia.
El estío poco a poco se fue marchando
detrás el triste sol ya no está brillando
yo fui un niño si, en el verano
y en el otoño duele mucho la querencia.
Es el final si, de mi existencia,
te quiero como el alba quiere a la luz
no te guardo rencor, no hay dolencias
no hay espacio para el odio en la senectud.