Hoy ha sido un día intenso, un día más en la vorágine de la campaña de la renta más dura que recuerdo, mezclada con el trimestre, las consultas de terceros, y mi propia ambición de cuidado físico y alimentación consciente y sana. Hay algo que según van pasando los días, me voy dando cuenta que hace que todo, absolutamente todo, sea distinto. La alergia.
No tengo alergia este año, el pasado tuve muy poca, coincidiendo con el final del estado de alarma, nada, una minucia, comparada con el terrible año anterior, pero, este año, es mejor, es diferente, es decir, me cunde el tiempo. Los volúmenes de trabajo que soy capaz de abarcar, el poder trabajar, hacer deporte, comer en condiciones y variado, poder comprar, planificarme, andar, es increíble lo que merma la alergia a todos los niveles.
Cuando tomas la medicación, tampoco es ninguna bicoca, el cerebro no va igual, yo creo que me engorda, y me da migrañas que tampoco son moco de pavo. En definitiva, vivo un esplendor físico que da sentido a todo aquello que llevo haciendo hace mucho más de un año. Merece mil veces la pena.
En otro orden de cosas, ha sido un gran día, porque han llamado a mi padre para vacunarse este mismo viernes de la vacuna de Pfizer a las once de la mañana, poco después, han llamado a mi madre para decirle la misma hora, pero el lunes. Para mi, es un alivio tremendo, el saber que van a estar inmunizados. Me quita carga de responsabilidad y bueno, veo la fecha de mi vacunación más cercana. Con miedo, pero con esperanza.
El Real Madrid, ha superado un partido de cuartos complicado, en Anfield, con bajas sensibles, pero con un planteamiento claro y un equipo que se ha dejado el alma. Ya vendrán tiempos mejores, pero lo importante es pasar, y recuperarse, es para sentirse orgullosos de ellos.