Aquellos días, que el sol brillaba
Nada era importante,
solo jugar, jugar mucho.
Cada día era un nuevo comenzar,
una oportunidad de vivir nuevas aventuras.
Castillos de arena,
agua salada.
¡Qué viene el tiburón!
Corre que te pilla.
Y el tiempo pasa,
el tiempo vuela.
Ahora nos toca a nosotros
estar al otro lado de la cámara.