Existen momentos en donde ayudas a una persona y esta no termina diciendo ni gracias, por eso, trato de no enredarme tanto en momentos difíciles con humanos, siempre y cuando este en mis manos, los ayudare.
Para esta ocasión no les hablare muy bien de las personas, pues si alguien se llama humano en este planeta y tiene a otros seres en las peores condiciones, no debería llamarse como tal.
Siento que estas cosas me persiguen por todos lados y por esta razón las acepto maravillada y feliz de que me pasen a mi, aunque a veces pase por malos ratos, creo que estos son los que mas llenan y mas te dan lecciones de vida.
Hace poco me encontré con un caso muy común en estos días, lo titule, "Abandono a mi mascota para poder irme a otro país". puede parecer raro pero es así, todas las personas que escuchaban del caso solo decían:" pobre mujer, sola y con 3 niños, en busca de un nuevo hogar".
Pero lo que yo vi, fue dos perras, de gran tamaño, totalmente abandonadas, sus huesos podían salir fácilmente por la piel y claro tenían grandes heridas de pelea, ya que tenían que combatir por un plato de comida que pobremente le traía una persona ajena a esa casa.
Voy a tratar de resumir un poco ya que es posible que vuelva a morir de ira al recordar esta historia tan penosa.
Se trata de una hermosa Golden retriever de 8 años y una Pastor Collie de 2 años de edad, las cuales tenían un tiempo resaltante sin probar buenos bocados y sin tener cariño, lo cual es lo mas importante en la vida de un perro.
Estas hermosas perras vivían con una jauría de niños mal educados a los cuales no les importaban y una "tipa" porque no tiene otro nombre, la cual prefería hacer otras cosas como retiros espirituales en vez de alimentar a sus mascotas.
Entre chisme y chisme la noticia llego a mi ( y que bueno) entonces puse manos a la obra ya que el dueño de las perras es decir, el esposo de la "tipa", El "tipo" pretendía deshacerse de ellas, dejándolas abandonadas en una montaña, solas a su suerte...
Gracias a cielo tengo una familia maravillosa que también ama a los animales y una de mis primas se armo de valor y decidió adoptar a las 2 pequeñas para llevarlas a su casa de campo.
De forma casi inmediata fuimos a buscarlas, pero una de las lecciones mas grandes de la vida, fue la que nos mostró, la golde retriever, cuando mi prima dijo...VAMOS!
Pamela (la Golden) quien ya estaba lista para salir de allí, recordó que por algún momento de su vida, alguien le había brindado un hogar, así que regreso a donde estaba su antigua dueña y le dio un gran abrazo, parecía decirle: GRACIAS POR HABERME DADO UN POQUITO DE FELICIDAD, AHORA TENGO QUE IRME, QUIERO SER FELIZ...
Todos lloramos en ese momento tan duro, pero tuvimos que seguir, las pequeñas se fueron a su nueva casa y hoy ya están adaptadas, corren libres y tienen comida y mucho, pero mucho, amor.