Desde hace mucho tiempo empecé a ser consciente del poder del medio ambiente y la naturaleza en nosotros, porque siempre de pequeña había sentido que la playa era un lugar muy feliz, y siempre fui amante de ella.
El sábado pasado recibí una invitación de mis tías y mi mamá para ir a una sesión de fotos de mi primita para su academia de baile en una playa muy cercana en mi ciudad.
Pensaba no ir porque no tenía traje de baño ni estaba vestida acordé a la situación, pero después de pensarlo bien, para hacer algo diferente accedimos ir.
Fue la mejor decisión, tenía ya aproximadamente 2 años sin ir a la playa, desde el fallecimiento de un tío que amaba grandemente y en estos últimos días habían aumentado mis deseos de visitarla.
Desde que llegamos sentimos una vibra maravillosa, un señor se ofreció desinteresadamente a cuidarnos el carro desde que lo estacionamos, nos prestó una mesa y unas sillas para sentarnos, y nos atendió como unas reinas.
Mi primita demasiado feliz, quería meterse a la playa sin esperar ninguna sesión de fotos😂, y es que cuando somos niños sentimos más fuerte está gran conexión.
Pasamos alrededor de 3 horas allí y fue mágico, contemplamos el atardecer, vimos el mar, reímos, disfrutamos, salimos totalmente de la rutina, y cuando llegue a mi casa la tranquilidad y la paz que sentía era de otro nivel.
La experiencia me encantó, en dónde estábamos era algo muy bonito, y prometimos volver a ir ahora en semana santa.
Sin duda, si algo te preocupa, si estás triste o tienes algún sentimiento negativo ve a la playa, el agua salada cura, siento que Dios las creó para que fuera nuestro lugar para estar más cerquita de él, y no hay mejor sitio para encontrarlo que en la naturaleza.
Espero que les guste este post, que Dios los bendiga🤗🤗