Gira tu suerte en mis anhelos,
ruleta viviente y palpitante,
aunque mis ojos se pierden
y la honda fibra lo comprende,
podré resumirlo en un instante.
Tan pronto se pierde en la bruma lejana
presenta excusas como un loco delirante,
en estos rincones quedaron tus aromas
ardientes, tan dulces, universales idiomas,
hablan delicias tus labios en estrategia vibrante.
Alguna vez se asomó la locura,
tratando de alejarme de tu voz elegante,
y cedió los derechos de su intento voraz
perdida la furia que mostró sin disfraz,
un amor anclado en tu mirada inquietante.
Aguardo con paciencia entre flores coloridas
esa tibia sensación de tus manos benditas,
es amable la brisa en esta tardía primavera
como música de amor que sobre tu piel me espera,
y tu cabello, cascada sagrada, que sobre mi se precipita.
Jamás podré mencionar que nuestro amor fue secreto,
es la tortura infernal que me limita la voz,
paredes tan mudas que otorgan silencio
quietud de morada, corazón sin remedio,
la pena encarnada en una tristeza atroz.
Pero al beber de tu cáliz empezaron mis ilusiones,
una carrera fugaz que fue evitando el tormento,
la humedad de tus besos se fue impregnando en mi vida
acariciando mi cuerpo, sanando abiertas heridas,
llenando de luz mi ser, mi pecho y mi pensamiento.