CANSADO DE AUSENCIA
Me siento hastiado, rutina obligada,
no acudo con ganas a esta fecha tambaleante,
parece una ocasión de esas que me fastidian
porque suena tan bonito que se vea tan precisa,
y de pronto descubres que sea tan arrogante.
No es que quiera sonar como frívolo y obstinado,
es tan solo que me desmiente el gesto disimulado,
no tengo la fuerza de soportar mil caretas
para no decirle al mundo que algún sombrío detalle
cambió el rumbo deseado por papelillos pintados.
Percibo en el aire un sentir extraño
como si vinieran tormentas perfectas,
sereno candor, cortantes saetas
que desgarran la piel mientras corren las horas
cuando veo que perdí la sonrisa predilecta.
Es tal vez ese hastío, conspirador del presente,
destructor de planes que atesoraba en el ayer,
indolente y salvaje que se aferra a las fibras,
cierra mis ojos, insulta y desequilibra
la fe que atesoré deseando querer.
Disimularé, me haré el desentendido,
tal vez de esa forma me duela ya menos,
este cuarto vacío y el frío tan atroz
que deja la ausencia de tu cálido cuerpo,
memoria fugaz en un recuerdo ajeno.
Insisto en dibujar en el vapor de mi ventana,
siluetas de seda que me recuerden tu faz,
extraño tus cabellos surcando mi pecho
en noches de luna atrapados en el lecho,
tan dueños del mundo soñando nuestra paz.