Es difícil contar las estrellas porque en su variedad está la amplitud del infinito, está el destino jugando las barajas de las tentaciones mientras se divierte en estrategias primorosas. Como si bastaran las primaveras para decir que se han visto flores hermosas, mientras que los bosques se visten de gala para extasiar la mirada y refugiar a los enamorados.
A pesar de todo he escuchado la canción de los arroyos que velan tu sueño y acarician mis pensamientos, acompañado del silbido del viento en las tardes brumosas que refresca mi frente en el camino al borde de la realidad. El trabajo de las piedras es atestiguar los hechos de la historia, en silencio presenciar cortejos fúnebres y a la vez, caravanas de jóvenes excursionistas que visitan la montaña llenos de fé y de sonrisas.
En estos gajes de ser un nómada trovador se va mucho de la existencia aunque se gane mucho de libertad, porque en la estela de sueños que se acogen a la virtud, se ahuyentan entre los ruidos del silencio, las huellas del pasado quedando a solas el recuerdo y los relatos de felices momentos. Es como un álbum de fotografías, que se ha quedado vacío, añorando el pasado sin notar que se impregnó de los aromas de los momentos apreciados y los paisajes de luz, esos que hacian brotar docenas de suspiros y sonrisas de picardía.
Prefiero declarar que jamás lo he planeado, ningún plan se concretó para recivir la indolencia del olvido. Epigrafía plasmada en mi alma dura y corroída, como los cerrojos del tiempo que se oxidan ante los embates de los elementos, y nunca se han de borrar sus caracteres. Tampoco se doblega la voluntad ante la dulce lisonja de un pronóstico de bien, es una consecuencia de la vida misma, que en forma empírica se enfrenta a su porvenir sorteando las sinuosas formas de unas caderas y libando tentaciones bajo la luz de la luna.
Así que mejor no contaré las estrellas, solo me dejaré llevar por tus encantos, Selene primorosa que invades mis noches y te llevas mis pesares mientras me quedo absorto ante tu luz. Aunque digan que eres roca infértil, sin vida, sin emoción, eres auténtica dueña de fastuosas pasiones y tu silueta encandila las pupilas con las que te puedo admirar, en medio de esta hosca soledad yo te voy a adorar...