Bueno mi anĂ©cdota tiene ya casi 18 años. La Ingeniero con quien trabajaba en todos los contratos que ella licitaba para inspeccionar vivienda; gano una licitaciĂłn en Barquisimeto y me invito a viajar y trabajar por varios meses. Ella tenĂa en aquella oportunidad dos hermanos viviendo allá, pero Ăbamos alquilar cerca de donde vivĂa su hermano Rolando. Poco conocĂa la familia de mi Jefa pero tenĂamos varios años trabajando juntas. Un dĂa que fui a preguntarle por su hermana porque no tenĂa las llaves de la casa, fue muy pedante y no me ayudo en aquella oportunidad.
Pues otro dĂa, me dijo vamos a donde su hermano Rolando almorzaba con sus amigos y compañeros de trabajo, cuando llegamos estaban echando broma y como yo era la nueva de grupo, uno de ellos hizo un comentario, y dijo: “Ustedes son la pareja perfecta, como Rolando es gordito y tu delgada, y ambos solteros, la pareja 10”... de inmediato le respondĂ… “Por favor, ni loca! con ese gordo odioso”... buenos todos se echaron a reĂr.
Hoy dĂa, estamos casados, tenemos un hijo de 15 años; y la persona que hizo el comentario es nuestro compadre, y cada vez que me ve, se acuerda de mi respuesta.
Moraleja: debemos pensar muy bien lo que decimos, a quien se lo decimos, a donde lo decimos y a quienes se los decimos.