Después del de Dios, no hay amor más puro que el de una Madre.
El maravilloso momento del alumbramiento se volvió mi color preferido. Noches sin dormir, gente hablando de todo lo malo que puede pasar, dolor incontrolable, gritos a tu alrededor, nervios, hacen que todo ambiente parezca oscuro, pero ese precioso momento en el que la ves (en mi caso es una niña) por primera vez, ilumina todo, te olvidas de todo, brilla la luz del amor en tu interior y los colores recobran vida.
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