El dedo pulgar, consagrado a Venus, es el dedo del poder, los jefes de los bambara llevan una sortija de pulgar adornada con el signo del rayo, y cuando dan una orden balancean la mano para intimidar a su interlocutor, con la posibilidad de enviarles un rayo, los héroes se niegan a nacer por la vulva, vienen al mundo por el dedo gordo del pie derecho de su madre.
El gesto de cerrar el puño y dirigir el pulgar hacia arriba, o hacia abajo, como signo de victoria o fracaso de una empresa, evoca el veredicto de los espectadores del circo romano, los primeros en hacer este gesto para respetar la vida de un gladiador fueron los etruscos 500 a. de C.