¿Conocen la fotografía "El punto azul pálido"? Fue tomada en 1990 por el Voyager 1, a seis mil millones de kilómetros de la Tierra cuando abandonaba nuestro sistema solar para perderse en el espacio infinito.
Ese puntito insignificante y apenas distinguible es nuestro hogar. Allí no se distinguen hombres o mujeres, ricos o pobres, rubios o morenos. Es el único hogar que hemos tenido todos los humanos que han existido hasta ahora, y aunque pequeño, creo que bien cabemos todos. Por eso debemos amarle, cuidarle y respetarle porque es la tierra santa donde descansan todos nuestros héroes, nuestros ancestros y nuestros maestros.
¿Y si en vez de disputar quién es el mejor entre nosotros, el más fuerte o el más capaz, aceptamos con humildad nuestra pequeñez y nos acompañamos solidariamente por este camino hacia el infinito que compartiremos todos?