La reflexión acerca de los derechos de la infancia debe ser permanente, y tomada en cuenta como elemento central de discusión al momento de ejecutar cualquier acción en beneficio de los niños, niñas y adolescentes por parte del Estado; y a su vez también, entender la responsabilidad de toda la ciudadanía como garante de la protección integral del infante.
Dentro del marco jurídico, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, lógicamente, concentra entre sus líneas el significado de lo que implica ser un niño, niña y adolescente bajo una concepción democrática. Posteriormente, le sigue La Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNNA) en donde se especifica con mayor aproximación sus derechos y responsabilidades.
Lógicamente, y partiendo de esta generalidad jurídica-normativa, al Estado le compete en este momento histórico y coyuntural reforzar el sistema de protección, prevenir y erradicar cualquier tipo de acción que vulnere los derechos de los niños, niñas y adolescentes, consolidar desde las bases (comunidad, familia, escuela, entre otros) los mecanismos para la participación así como también, ser enfáticos en la importancia de la renovación del sistema educativo, con el objetivo de que vaya más ligado a la formación liberadora y reflexiva que haga de los niños, niñas y adolescentes sujetos plenos, críticos y creativos.
El trabajador social deberá tener en claro el objetivo principal el cual es, proteger los derechos, ejecutando o diseñando (de acuerdo al área de desenvolvimiento profesional) los proyectos, programas y políticas que promuevan los derechos humanos ante la población, y los entes y/o instituciones; igualmente, es fundamental el seguimiento permitiendo, la continuidad (anhelada por los beneficiarios) de los mencionados proyectos, programas y políticas.
La atención de los Niños, Niñas y Adolescentes debe estar direccionada a la reflexión, que a su vez, permita la construcción de conocimiento con base a la experiencia humana. Ese análisis de la realidad, conlleva a la creación de estrategias que vayan acorde con las demandas de los ciudadanos, dando respuestas efectivas desde el trabajo de base y generando un contenido crítico capaz de explicar el todo de la situación-problema a superar.
El trabajador social cumple con el perfil más conveniente para el estudio y comprensión del contexto donde se encuentra inmerso el sujeto. Es relevante también mencionar que, desde el Trabajo Social se involucran aspectos educativos, políticos, económicos y culturales; que vistos desde una óptica transformadora influirían indiscutiblemente en la elevación del bienestar del infante, y de su entorno. Asimismo, el fortalecimiento de la dignidad colectiva, el empoderamiento, la consolidación de valores vitales para la convivencia, lograr el respeto y la equidad tienen que ser objetivos irrenunciables de cualquier trabajador social.