Tener confianza absoluta en lo que sabemos es algo que se vuelve ambiguo si profundizamos en ello, solo tenemos una fracción de la información, la incertidumbre está en todas partes y no puedes escapar de ella.
Esta inseguridad por no tener certeza de lo que pasó, de lo que pasa y de lo que pasará, produce malestar en el trader, comienza a sentir incomodidad y luego miedo cuando se da cuenta que no tiene el control de la situación.
Para compensar ese malestar, comienza a tejer narrativas que puedan explicar eventos pasados, presentes y futuros, logrando así sentir que tiene el control de la situación para operar.
Imagínate ir por la autopista y no tener control de la dirección que toma el auto, esa situación puede parecer improbable, pero es lo más parecido a lo que se enfrenta el trader con cada operación.
Teniendo en cuenta que el trader maneja información limitada, existe un margen desconocido, lo que puede producir un resultado diferente al que se ve en el análisis.
La ilusión de tener el control de la situación impulsa al trader a buscar el "Santo Grial", la estrategia perfecta, con información completa, que brinde absoluta seguridad y certeza de futuros movimientos.
En los mercados financieros, encontramos incertidumbre, y cuanto más rápido logre vivir con la idea de que no tiene control sobre lo que hará el mercado en el futuro, más cerca estará el trader de viajar por un camino de consistencia en el trading.
Los eventos inesperados, el orden y el caos son parte de los mercados financieros, comprender la incertidumbre le permite enfrentar mejor el día a día de la jornada de trading, este es el enfoque de este artículo.
Para empezar, es necesario reconocer que la incertidumbre es un asunto personal, dos traders pueden tener información diferente, y cada uno de ellos confía en su información, solo se diferencian en el grado de incertidumbre, entonces no es la incertidumbre, sino “tu incertidumbre”, en realidad, esa incertidumbre describe la relación del trader con su visión de los mercados financieros.
La incertidumbre está presente en el clima, en la aceptación de un nuevo producto, en el juego de fútbol, y también en los mercados financieros, no tenemos certezas, sin embargo, es posible convivir con ella, y aprender a adaptarse a los cambios que puedan manifestarse.
La incertidumbre está presente en nuestras vidas, es una obviedad, que no podemos conocer el futuro, lo repetimos con insistencia y hasta la saciedad, lo dicen filósofos e intelectuales y lo encontramos en innumerables libros.
Sin embargo, aún existe resistencia por parte de los traders a aceptar que no hay certezas de movimientos futuros, insisten en la búsqueda de gurús que les digan lo que hará el mercado en la próxima hora, el próximo día, el próximo mes y el próximo año.
El gurú del momento siempre emerge, y genera aplausos con los aciertos y frustraciones con los fracasos, como dice el refrán “hasta un reloj roto da la hora correcta dos veces al día”, estos gurús tendrán razón, es solo cuestión de tiempo, pero la gran pregunta es ¿por qué los traders siguen creyendo en los profetas financieros?
Cuando el trader acepta la incertidumbre, entiende que solo maneja una fracción de la información, su análisis tiene un porcentaje de probabilidad de éxito, entonces evita la predicción o pronóstico porque entiende que tiene un aire de precisión espuria, y su declaración ahora se convierte en un "probablemente".
Una vez que el trader se da cuenta de que la solución al enigma del trading radica en aceptar la incertidumbre, dejará de buscar el Santo Grial y se centrará en su consistencia.
La incertidumbre es el alma de los mercados financieros, permite oportunidades para todos y ventajas para ninguno, si el mercado tuviera una estructura lineal y predecible, entonces es posible que alguien lo descubriera y se llevara todas las ganancias para él, en ese momento el mercado dejaría de existir, y en el caso de que el mercado fuera completamente impredecible nadie tendría incentivos para participar, porque no habría beneficios, entonces también dejaría de existir.
Esto se traduce en una gran oportunidad para el trader ya que los resultados dependen de su capacidad para adaptarse al consenso de todos los participantes, expresado en velas alcistas y bajistas, como un órgano vivo y desordenado.
La escuela austriaca plantea que la predicción es, en el mejor de los casos, arriesgada y, en el peor, imposible. La incertidumbre no se puede eliminar; es parte de la naturaleza de los mercados libres. Si este argumento es cierto, entonces la incertidumbre es necesaria para que los mercados existan. Para evolucionar y adaptarse, los mercados libres necesitan incertidumbre.
Aunque muchos prefieren pensar que existe una entidad que manipula y controla todos los movimientos de los mercados financieros, la realidad es que existe un orden espontáneo que surge de la perpetua interacción entre los distintos participantes, permitiendo que cada interacción genere nuevas condiciones para el mercado, y éste, a su vez, condiciona a los participantes individualmente a actualizar su estrategia.
El comerciante, al aceptar que la incertidumbre es la base de la naturaleza de los mercados financieros, puede usarla a su favor, adaptándose a los cambios en las condiciones del mercado para aprovechar las oportunidades que presenta, siguiendo la tendencia en lugar de resistirse e ir contracorriente.
Con este enfoque, el trader acepta la incertidumbre como aliada, tiene mejores condiciones para manejar impactos inesperados, con una estructura mental flexible ante los cambios, y al mismo tiempo rígida para cumplir con el plan de gestión de riesgos.