Corrían los días de la conmemoración de la Resistencia Indígena de octubre 2014. Era un viaje hacia el pueblo de Pedernales, capital del municipio del mismo nombre. Como muchas de esas travesías por el inmenso Delta del Orinoco, esta comenzaba desde la ciudad de Tucupita, capital del estado Delta Amacuro.
Como era de esperar, los caseríos estaban repletos de niños/as, mujeres y hombres indígenas. Sin embargo, ese hermoso, policromático y geográficamente diverso país -¿imaginas cuál es?- siempre deja espacio para las sorpresas, y entonces, allí en “Culebrita”, el primero de los caseríos que visitamos, de repente se aparece un grupo de personas que resaltaban, por su apariencia y rasgos físicos, de entre todo ese paisaje.
Se trataba de unas/os amigas/os turistas, que también, para sorpresa de algunos/as de nosotros/as, estaban hospedados en algún lugar de la margen izquierda de uno de los caños, pero que desde allí no se podía divisar. Fue muy agradable ver a esas personas interesadas en conocer lugares tan lejanos y selváticos para ellas/os, a los/as que muchos/as no se atreven a llegar. Lo cierto es que la impresión de ese encuentro, por todas estas características, se sembró en nuestra memoria, y ahora nos agrada mucho poder compartirlo con todos/as ustedes, amigos/as steemians!!