
Llevaba tiempo sin escribir y la verdad, lo echaba de menos. Este año ha venido cargado de nuevos proyectos que me mantienen ocupada la mayor parte del día y, por suerte, también repleto de viajes que hacen que pierda la noción del tiempo. ¡El tiempo vuela cuando disfrutas y haces lo que más te gusta!
En estos meses, hemos recorrido tantos países y visitado tantos lugares bonitos que mi verdadero desafío era poner en orden mi galería de fotos (cosa que odio hacer) y elegir uno de estos escenarios para mi post, pero por fin me he puesto las pilas y he sacado algo de tiempo extra.
Mientras organizaba ese gran lío llamado “Mi galería de fotos”, he encontrado estas fotografías que tomé hace pocas semanas en nuestro paso por Bulgaria.
Normalmente suelo hacer una foto con mi teléfono móvil para guardar la ubicación, pero esta vez no lo hice y, por lo tanto, no tengo manera de encontrar el lugar exacto donde fueron tomadas.
De igual manera, me parecieron interesantes y como estoy motivada aprendiendo a editar con Photoshop, pensé que podían ser un buen material para practicar.
Bulgaria - Amanecer en plena naturaleza
Tan solo pasamos 24 horas en Bulgaria, el tiempo necesario para atravesar el país desde Rumanía hasta Grecia. Nos hubiera gustado tener más tiempo para visitar la zona, pero vamos con un poco de retraso en nuestro itinerario así que tuvimos que conformarnos con disfrutar del paisaje que se veía desde el coche durante nuestro trayecto.


















Fotografías realizadas con Canon PowerShot G7 X Smark II

Para pasar la noche, elegimos un aparcamiento rodeado de naturaleza. Al llegar ya había oscurecido y no se podía ver nada alrededor, pero se escuchaba un río justo al lado, por lo que dedujimos que al despertar disfrutaríamos de un buen paisaje.
Y así fue. Al día siguiente, el café vino acompañado de unas vistas espectaculares.



Una vez de espabilada, fuimos a dar un paseo para conocer el área y, a tan solo unos metros de nuestro aparcamiento, encontramos este largo puente de madera que llevaba al otro lado del río.


Me moría de las ganas por atravesarlo para ver que había al otro extremo. Pero mi acompañante, que es más bastante más sensato que yo, me convenció de que no era el mejor momento para aventurarnos y correr riesgos innecesarios, puesto que el puente era bastante antiguo y no parecía estar en muy buen estado.
Decidí hacerle caso esta vez, pero me quedé un buen rato tomando fotografías, ya que este puente tenía algo que me atraía muchísimo. Y debió pasar bastante tiempo, pues, cuando me di, cuenta mi compañero había regresado al coche.
Decidí hacerle caso esta vez, pero me quedé un buen rato tomando fotografías, ya que este puente tenía algo que me atraía muchísimo. Y debió pasar bastante tiempo, pues, cuando me di, cuenta mi compañero había regresado al coche.






Yo aún tenía ganas de continuar con mi sesión de fotográfica, así que seguí el camino paralelo al río para ver si encontraba más lugares interesantes. Hasta que llegué a este precipicio donde había unas hermosas vistas del río.


La noche anterior imaginaba que este río mucho más abundante, ya que el sonido del agua era bastante fuerte, pero realmente no era así. Era la fuerza de la corriente golpeando contra las grandes rocas la que producía ese sonido.


Disfruté mucho de mi paseo y ese día tuve la oportunidad de conocer un poquito mejor mi cámara. Las fotografías no han quedado del todo como esperaba después de editarlas, pero he aprendido mucho y al final, eso es lo que cuenta.

