Una de las iglesias más bonitas de Milán, una de las iglesias más visitadas en la ciudad italiana y una de las que no defraudan, tanto por la belleza de su arquitectura como por su interior.
Cuando el cielo acompaña, poco más se puede decir, basta con mirar la imagen y disfrutar de los tonos marrones-naranjas de los ladrillos de la ciudad y de los azules-grisáceos de un cielo cubierto y precioso.