Una de las esculturas más impresionantes de todo Egipto es la de Ramsés II, una estatua colosal del faraón que se encuentra en Menfis y que fue descubierta por Caviglia en 1820.
Se trata de una estatua brutal con más de 10 metros de longitud y 700 toneladas de peso, lo que hace de esta una de las estatuas más grandes y mejor conservadas fuera de un templo egipcio. Aún teniendo sus pies cortados, es enorme, pero si conservará estos llegaría a medir cerca de 12-13 metros… una bestialidad.