Como ya sabéis estamos de viaje en Japón, después de haber estado unos días en Tokio ahora estamos sen Tokio, una ciudad totalmente diferente y con un encanto especial que es prácticamente imposible de explicar.
Hoy hemos estado visitando varios templos, entre ellos el de Sanjūsangen-dō que, sin ser el más bonito ni el que mejor ubicación tiene, es sin duda el que más me ha impactado por lo que había en su interior.
Estaba prohibido sacar fotos, pero os lo intento explicar. En su interior había una enorme estatua del Kannon de los mil brazos, a cuyos lados había 10 filas y 50 columnas de estatuas increíblemente importantes, un total de 1000 estatuas a la misma altura del Kannon, delante de las cuales había 28 estatuas más de las deidades guardianas flanqueadas por otras dos estatuas de los dioses del Vino y del Trueno.
Los alrededores del palacio eran simples, pero preciosos, con un pequeño templo que me encantó, el templo Inari de la fortuna.